BREXIT MEANS BREXIT

“Brexit means Brexit” (Brexit significa Brexit) es la frase con la que la actual Primera Ministra de la Gran Bretaña, Theresa May, ha estado confirmando reiteradamente que el Reino Unido iba a abandonar definitivamente la Unión Europea.

Mediante dos imágenes y una carta finalmente se han confirmado las palabras de Theresa May que aseguraban que el paso del Reino Unido por la Unión Europea ha tocado a su fin. Una relación de 44 años, que se inició un 1 de enero de 1973, cuando se adhirió a la por entonces Comunidad Económica Europea, junto a Dinamarca y a la República de Irlanda.

Brexit
El Primer Ministro Edward Heath firmando el acuerdo de ingreso de Gran Bretaña en la CEE en 1973

Un gobierno conservador, liderado por Edward Heath, impulsó su ingreso. Y un gobierno conservador, al frente del cual está Theresa May, ha sido testigo de su salida. No obstante, hay que reconocer que ya desde el primer momento de su ingreso se puso en entredicho la idoneidad o no de formar parte del club europeo. En las siguientes elecciones generales del año posterior al ingreso ya se planteó la necesidad de renegociar los términos de su permanencia.

Dos referéndums

El 5 de junio de 1975 (con un nuevo gobierno laborista) tuvo lugar el primer referéndum con relación a la permanencia británica en la CEE, con la pregunta: “Do you think the UK should stay in the European Community (Common Market)?”.

Se obtuvo un resultado del 67% de votos favorables a la permanencia, en el que participó un 65% del censo. En todos los condados británicos ganó el SÍ, a excepción de las Islas Shetland y las Islas Hébridas Exteriores en las que ganó el NO.

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Margaret Thatcher haciendo campaña a favor de la permanencia

Back when Thatcher wanted IN: Photographs taken in the Sixties and Seventies show how Britain’s EU journey has always divided the country 

14 incredible photos of Britain’s 1975 vote to stay in the EU

41 años después, habiéndose abstenido de entrar a formar parte de la unión monetaria por el camino y ante el avance del “euroescepticismo” entre la población y una parte de la clase política británica, el 23 de junio de 2016, el mismo partido conservador que promovió la entrada en la CEE (pero ahora dirigido por David Cameron) convocó un nuevo referéndum.

En esta ocasión la pregunta (formulada en inglés y galés) fue: “Should the United Kingdom remain a member of the European Union or leave the European Union?” (“A ddylai’r Deyrnas Unedig aros yn aelod o’r Undeb Ewropeaidd neu adael yr Undeb Ewropeaidd?”). Las dos posibles respuestas: “Remain a member of the European Union / Leave the European Union” (“Aros yn aelod o’r Undeb Ewropeaidd / Gadael yr Undeb Ewropeaidd”).

El resultado fue de un 51,9% a favor de Dejar la Unión Europea, con un 72,2% de participación. El Brexit quedaba validado por la población británica, aunque solo en Inglaterra (53,1%) y Gales (52,5%). Tanto Escocia (62,0%) como Irlanda del Norte (55,8%) se opusieron a la salida, pero no consiguieron cambiar el resultado final.

Consecuencias inmediatas

El primer ministro, David Cameron, presentó su renuncia al cargo el día 24 de julio de 2016, en el que permaneció en funciones hasta el 13 de julio de 2016, cuando lo sucedió Theresa May. El motivo de la renuncia fue reconocer que no podía asumir el rol de echar para adelante el Brexit, ya que había sido un firme defensor de la permanencia.

La nueva primera ministra (la segunda en la historia de la Gran Bretaña, después de Margaret Thatcher), asumió el encargo de llevar a la práctica los trámites necesarios para proceder a la salida de la Unión Europea de manera oficial, cuando curiosamente también ella había sido una de las que apostaron por permanecer en la UE.

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David Cameron escenificando la salida de Downing Street junto a su familia

El artículo 50º (49A) del Tratado de Lisboa

La historia de la Unión Europea, desde que su creación en 1957 (el pasado 25 de marzo se celebró su 60º aniversario) ha funcionado a través de tratados.

El primero fue el Tratado de Roma [más correcto llamarlos Tratados de Roma, ya que fueron dos] (1957) y el último el Tratado de Lisboa (que se firmó en la ciudad que le dio nombre el 13 de diciembre de 2007 y que entró en vigor en diciembre de 2009) con el que se modificaban el Tratado de la Unión Europea (Tratado de Maastrich) y el Tratado Constitutivo de la Comunidad Europea (uno de los dos que se firmaron en Roma).

El nuevo tratado incorporaba diferentes novedades frente a los tratados anteriores. Quizás las que más trascendencia han tenido hasta el momento han sido las referentes a su configuración institucional.

En el Título III, Disposiciones sobres las Instituciones, sustituía el artículo 9º, para incluir un nuevo marco institucional e insertaba el artículo 9B en el que incluía la nueva figura de presidente del Consejo Europeo, y el artículo 9E en el que introducía la nueva figura del Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad.

Pero también incluyó un apartado específico que regulaba el procedimiento a seguir por si algún país quería abandonar la UE en un futuro. Algo inédito hasta entonces en materia de legislación [de hecho existe el precedente de Groenlandia (región autónoma de Dinamarca) que abandonó la CEE en 1985], pero sin pensar que quizás algún día otro de los países miembros lo llevaría a la práctica, como estamos viendo con Gran Bretaña.

Artículo 49A
Todo Estado miembro podrá decidir, de conformidad con sus normas constitucionales, retirarse de la Unión.
El Estado miembro que decida retirarse notificará su intención al Consejo Europeo. A la luz de las orientaciones del Consejo Europeo, la Unión negociará y celebrará con ese Estado un acuerdo que establecerá la forma de su retirada, teniendo en cuenta el marco de sus relaciones futuras con la Unión. Este acuerdo se negociará con arreglo al apartado 3 del artículo 188 N del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea. El Consejo lo celebrará en nombre de la Unión por mayoría cualificada, previa aprobación del Parlamento Europeo.
Los Tratados dejarán de aplicarse al Estado de que se trate a partir de la fecha de entrada en vigor del acuerdo de retirada o, en su defecto, a los dos años de la notificación a que se refiere el apartado 2, salvo si el Consejo Europeo, de acuerdo con dicho Estado, decide por unanimidad prorrogar dicho plazo.
A efectos de los apartados 2 y 3, el miembro del Consejo Europeo y del Consejo que represente al Estado miembro que se retire no participará ni en las deliberaciones ni en las decisiones del Consejo Europeo o del Consejo que le afecten. La mayoría cualificada se definirá de conformidad con la letra b) del apartado 3 del artículo 205 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea.
Si el Estado miembro que se ha retirado de la Unión solicita de nuevo la adhesión, su solicitud se someterá al procedimiento establecido en el artículo 49.

El proceso

El pasado martes la Primera Ministra británica, siguiendo lo establecido en el artículo, firmó –con fotografía incluida- la carta para entregar al presidente del Consejo Europeo y activar los mecanismos de desconexión.

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Theresa May firmando la carta solicitando el inicio de las negociaciones para dejar la UE

El escenario elegido fue su despacho del 10 Downing Street, franqueada por la Union Jack, y respaldada por un retrato de Sir Robert Walpole, considerado el primer Primer Ministro Británico.

A diferencia de las firmas multitudinarias que suele protagonizar Donald Trump desde que llegó al poder, la Primera Ministra ha aparecido sola en la fotografía. Una imagen que puede dar pie a dos interpretaciones. O que nadie la está apoyando en este momento tan complicado. O que ha asumido toda la responsabilidad y liderazgo del momento. En base a lo que se viene hablando sobre ella, apostamos por la segunda opción.

El segundo paso del proceso se realizó el miércoles, con la entrega de la carta de la Primera Ministra al Presidente del Consejo Europeo, por parte del Representante Permanente del Reino Unido en la Unión Europea, Sir Tim Barrow.

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El Representante Permanente del Reino Unido ante la UE entregando la carta al presidente del Consejo Europeo
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La primera hoja de las seis que componente la carta de inicio del Brexit

A partir de ese momento, y hasta máximo la primavera de 2019, dado que las normas para el Brexit las pondrán los países que se queden, se empezarán a negociar entre los 27 las condiciones generales en el plazo máximo de un mes. A continuación una comisión técnica aportará sus recomendaciones a la propuesta que se realice y, antes de finales del mes de junio, se procederá a ratificar por parte de cada uno de los países miembros a nivel estatal.

Aceptadas las condiciones por todos los países miembros, se iniciará el proceso de negociación propiamente dicha entre la Unión Europea y el Reino Unido, donde se trataron temas relacionados con la economía, el comercio y las personas. Un proceso que no podrá ir más allá de octubre de 2018, cuando se deberá llegar a un principio de acuerdo.

En ese momento el acuerdo deberá ser ratificado tanto por parte de la Unión Europea como por el Reino Unido, para que en 2019 se lleva a cabo la separación definitiva.

El Consejo Europeo mientras tanto

En primer lugar la Gran Bretaña ya no asumirá la presidencia rotatoria del Consejo Europeo durante el segundo semestre de 2017, tal como establece la Decisión del Consejo de 1 de enero de 2007
 relativa al orden de ejercicio de la Presidencia del Consejo (2007/5/CE, Euratom). En su lugar se supone que Estonia avanzará seis meses el calendario, ya que se ha rechazado que ocupasen el hueco Bélgica (vetada por los países del este de Europa) o Hungría. De esta manera se altera el orden de presidencias que tras la incorporación de la mayoría de países del este de Europa se había diseñado.

En segundo lugar, según parece, la Primera Ministra británica podrá continuar acudiendo a los Consejos Europeos ya que, hasta que no se formalice la salida definitiva, el Reino Unido continua siendo un miembro de pleno derecho de la UE.

Por último, lo que sí que está claro es que no podrá participar en las reuniones que se lleven a cabo específicamente sobre el Brexit, ni influir en decisiones que pueda tomar al UE al respecto.

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Foto: Funds & Markets

Se abre un periodo nuevo, incierto e histórico que tendremos que ir observando y comentando a medida que se vayan produciendo los acontecimientos.

Por el momento, y según las últimas noticias, parece ser que los primeros perjudicados serán los “pets” británicos que quieran venir con sus dueños de vacaciones al Continente…

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