UN CUENCO DE TRÉBOLES EN LA CASA BLANCA PARA SAN PATRICIO

Si vas de viaje a Irlanda, en más de un lugar podrás ver algún cartel en donde te informen de que: “la familia de John y Ciara O’Connor de Boston han patrocinado la restauración de la iglesia de tal pueblecito irlandés, en el que nació la abuela materna de Ciara, desde donde emigró a la capital de Massachusetts, en 1910″ (supuesto ejemplo). 

Partiendo de la base de que más del 10 % de la población estadounidenses son descendientes de irlandeses, no cuesta entender la implantación de la fiesta de San Patricio en muchos lugares de ese país, y como cada 17 de marzo se celebra los multitudinarios desfiles de Nueva York y Chicago, donde el Empire State Building y el Río Chicago se tiñen completamente de verde.

Pero es otro evento, mucho menos espectacular pero de mayor trascendencia política el que marca, año tras año, las relaciones entre ambos países. En el que el elemento estrella es un cuenco de cristal con un ramito de tréboles, símbolo no oficial de Irlanda.

Tréboles
Un cuenco de tréboles como símbolo de amistad entre EEUU e Irlanda

San Patricio en la Casa Blanca

A lo largo del año, el presidente de los EEUU tiene que cumplir con una serie de ceremonias tradicionales muy arraigas en la historia de la Casa Blanca. ¿Quién no ha oído hablar de la ceremonia de encendido del árbol de Navidad (National Christmas Tree lighting Ceremony), de la recepción al Conejo de Pascua (White House Easter Egg Roll) o de la ceremonia del Perdón al Pavo (Presidential Turkey Pardon), un día antes de Acción de Gracias?

¿Pero seguro que ya no te suena tanto la Saint Patricks Shamrock Ceremony, que se podría traducir como “la ceremonia del trébol en San Patricio”?

Esta ceremonia (o encuentro bilateral), en la que el presidente estadounidense recibe al primer ministro de la República de Irlanda, se celebra la mañana del día 17 de marzo anualmente, y precede a una comida oficial en el Capitolio, en la que el presidente de la Cámara de Representantes actúa de anfitrión.

La ceremonia, que se suele celebrar en el Despacho Oval ante los medios de comunicación, se trata de un encuentro bilateral entre el presidente y el primer ministro irlandés, en la que el Taoiseach (primer ministro irlandés) entrega al presidente americano un cuenco de cristal con tréboles traídos ex profeso de Irlanda, y que finaliza con el consecuente apretón de manos y un discurso de agradecimiento por parte del anfitrión.

El origen y la trascendencia

El evento en sí, más trascendental por su contenido que por su forma, trata de escenificar año tras año la fortaleza de las relaciones entre ambos países.

Su origen fue una iniciativa (jugada maestra) del embajador de la recién creada República de Irlanda (1949), que todavía no había entrado a formar parte ni de las Naciones Unidas, ni de la OTAN, para conseguir atraer la atención del primer mandatario estadounidense hacia su país.

En 1952, durante la presidencia de Harry Truman, el embajador irlandés decidió desplazarse a la Casa Blanca para entregar un presente de buenos oficios al presidente. Se trataba de un cuenco con tréboles, que debido a que el presidente no se encontraba en la residencia oficial en ese momento, tuvo que dejar para que se lo entregasen y marcharse sin verlo.

Siguiendo los consejos del jefe de protocolo, el año siguiente (1953), el nuevo presidente Dwight Eisenhower convocó al mismo embajador a una reunión en el Despacho Oval, al que el invitado acudió con un nuevo cuenco de tréboles.

Aunque la ceremonia no despertó demasiado interés en los medios de comunicación sería el inicio de un evento que ha llegado hasta nuestros días.

Tréboles
Extracto del diario del presidente Eisenhower: As entered in Eisenhower’s presidential diary: “The Ambassador requested, thru Protocol, an appointment with the President in order to make presentation of shamrock to the President for St. Patrick’s Day … [Chief of Protocol] John Simmons stated that similar presentations have been made in the past, and recommended that the President receive him.”

En marzo de 1956 fue el primer ministro irlandés quien acudió, por primera vez, a la ceremonia, entregando el obsequio al presidente personalmente.

Todos los presidentes la han seguido celebrando en sus respectivos mandatos, como un guiño a las tradiciones de una comunidad que tiene mucho poder de influencia en las elecciones estadounidenses. De ahí que se vea como un encuentro político inexcusable entre el representante estadounidense y el irlandés de turno.

La consolidación

Con la llegada al poder de John F. Kennedy –de origen irlandés- la costumbre se convirtió en tradición. Tras su asesinato decreció de nuevo el interés, pero se siguió manteniendo.

El presidente Ronald Reagan –también muy reivindicativo de su origen irlandés- revivió la ceremonia, que durante los mandatos de los presidentes Ford y Carter había perdido interés (delegando el evento en el vicepresidente), y empezó a implicar al Congreso en la celebración.

Bill Clinton dio a los encuentros la máxima significación política (durante su mandato se llevó a cabo la firma del Tratado de Paz de Irlanda del Norte). Y con Barack Obama, la Casa Blanca incorporó a las celebraciones que el agua de las fuentes de los jardines se tiñesen de color verde.

El almuerzo en el Congreso

El tradicional almuerzo de San Patricio (Friends of Ireland luncheon) que se ofrece al primer ministro de Irlanda en el Congreso data de 1983, cuando se invitó por primera vez al presidente estadounidense junto a otros miembros del Congreso, tras la creación del denominado grupo “Friends of Ireland”. Se celebra en el Rayburn House Office Building, un edificio situado en la colina del Capitolio.

Los asistentes al evento suelen lucir complementos de color verde (como la corbata), en base al antecedente que hubo en marzo de 1884, cuando diferentes congresistas lucieron lazos verdes en honor de la fiesta irlandesa.

Tréboles
Foto a la salida del luncheon de 2017

El destino de los tréboles y los cuencos

Pasada la celebración y realizadas las fotografías de rigor, se da por hecho que el destino de los tréboles es su destrucción. Según la política del servicio secreto, cualquier comida, bebida o planta que se entregue al presidente tiene que eliminarse, con el handicap añadido de que los tréboles son una especie invasora. De ahí que se dé por hecho el “trágico final” de ese elemento de “franca amistad”.

Respecto a los recipientes de cristal, suelen quedar en poder de los presidentes durante todo su mandato. Por ejemplo, se sabe que Ronald Reagan llegó a usar uno de ellos como un bol para caramelos.

No obstante, tras dejar la presidencia pasan a formar parte del fondo del Presidential Libraries and Museum of The National Archives, ya que una ley de 1966 prohíbe que los empleados federales puedan conservar regalos llegados del extranjero de importe superior a los 390 dólares. Según el propio Servicio de Protocolo, algunos de los recipientes de cristal que se han obsequiado -diseñados artesanalmente en Irlanda- tienen un valor un valor superior a los 10.000 dólares.

Para saber más:
Lá Fhéile Pádraig, una fiesta muy verde