EL PERDEDOR DE LOS OSCARS 2017: PRICEWATERHOUSECOOPERS

La ceremonia de los Oscars es una caja de sorpresas y una de las más glamurosas de las que se celebran a lo largo del año, especialmente en la meca del cine. Haciendo un rápido repaso a las diferentes ediciones, seguro que los incondicionales del mundo hollywoodiense encontraremos más de un momento mítico que ha pasado a la historia. Aquí algunos ejemplos.

Los Oscars honoríficos a leyendas del cine como el de 1969 a Alfred Hitchcock (después de años de menosprecio) y el de 1972 a Charles Chaplin (ya retirado y exiliado en Suiza por sus ideas políticas), que levantó la ovación más larga e intensa que se recuerda.

Oscar 2017
Jack Lemmon fue el encargado de entregar el Oscar honorífico a Charles Chaplin em 1972

Las interrupciones inesperadas como las que protagonizaron Stan Berman en 1962 y Robert Opel en 1974. El primero, un taxista de Nueva York que entregó un Oscar (hecho por el mismo) a Bob Hope. Y el segundo, el nudista que cruzó el escenario mientras David Niven presentaba a Elizabeth Taylor.

Las emociones desbordadas al salir a recoger el premio, como las que protagonizaron Roberto Benigni en 1999 y de Jennifer Lawrence en 2013. El primero accedió al escenario después de saltar por encima de los asientos del público. La segunda sufrió una aparatosa caída mientras subía al escenario al pisarse el vestido, a lo que el público respondió con un fuerte aplauso.

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Jennifer Lawrence en 2013

El Hannibal Lecter de Billy Crystal o la selfie más famosa de la historia de las redes sociales, que promovió Ellen DeGeneres y compartieron 18000 personas en solo 1 segundo.

Y como no, en la fiesta del glamur donde se cuida la etiqueta y la imagen al por mayor, recordar el mítico Givenchy de Audrey Hepburn (Vacaciones en Roma, 1954), el vestido dorado de Julie Christie en la primera ceremonia retransmitida en color por la televisión (Darling, 1966), el esmoquin Yves Saint Laurent de Jane Fonda (Klute 1972) y, por supuesto, el modelo que vistió Cher en la ceremonia de 1986, considerado el vestido más delirante presentado en una gala hasta el momento.

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Algunos vestidos míticos de la historia de los Oscars

Es evidente que cada ceremonia tiene algo para recordar, pero lo que no había pasado hasta el momento ha sido el garrafal fallo que se ha producido en la gala de esta edición, que pasará a la historia como el momento más ridículo y bochornoso de la historia de los premios de la Academia de Hollywood. Con el hándicap de haber ocurrido en el último premio y, quizá, el más importante al tratarse del Oscar a la Mejor Película.

“And the Oscar goes to… La La Land!” “¡No, es para Moonlight!”

Las propias imágenes resumen el momento kafkiano que nunca debería haberse producido.

¿De quién es el fallo?

Ahora toca preguntarse ¿de quién ha sido el fallo? Aunque inicialmente se ha acusado a los propios presentadores [Una de las parejas cinematográficas más emblemáticas de Hollywood: Warren Beatty y Faye Dunaway (¡siempre serán Bonnie & Clyde!)], la verdad es que el fallo está en no haber entregado el sobre correcto.

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Faye Dunaway y Warren Beatty

El primer paso de la empresa encargada de custodiar los sobres, PricewaterhouseCoopers, ha sido pedir disculpas públicas por el error y anunciar el inicio de una auditoria para depurar responsabilidades.

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Reproducción de la disculpa oficial presentada por la compañía PriceWaterHouseCooper

Con lo ocurrido queda claro que un evento con ritmo, y quizá uno de los más dinámicos de los últimos años, solo será recordado por un garrafal fallo que ha eclipsado todo el resto de la ceremonia. De ahí la importancia de controlar todo el desarrollo de un evento del principio hasta el fin.

Para saber más:
PricewaterhouseCoopers issues statement after Oscars mistake robs ‘Moonlight’ of its moment
Epic Oscars flub: What went wrong