EN FRANCIA TAMBIÉN TIENEN NECRÓPOLIS REAL

Aunque Francia sea una república, el haber estado gobernada históricamente por reyes hace que siga conservando infinidad de lugares interesantes relacionados con ese pasado monárquico, a la cabeza de los cuales está el Palacio de Versalles -considerado el más grande del mundo en su género- y que, según parece, pretenden convertir en un hotel de lujo para turistas de alto standing.

No obstante, hay otros lugares que no por menos conocidos son menos interesantes. Ese es el caso de la necrópolis real que descubrimos hace un par de años, y que nos pareció un lugar ideal para los amantes de la historia, el ceremonial y el protocolo. Es la que hay en el interior de la Basílica de Saint-Denis.

Saint-Denis
Necrópolis real en la cripta de la Basílica de Saint-Denis

La Basílica de Saint-Denis

En Saint-Denis, comuna situada a unos 10 km al norte de París, se eleva una magnífica abadía que desde 1966 tiene estatus de catedral. Se trata de la Basílica de Saint-Denis, un templo de estilo gótico construido sobre criptas carolingias y románicas y donde encontramos una necrópolis real en la que, a pesar de guerras y revoluciones, se siguen conservando los restos de la mayoría de los monarcas que reinaron en ese país.

La Basílica está dedica a Denis de París, primer obispo de la capital francesa que, según explica la leyenda, tras ser decapitado caminó seis kilómetros con la cabeza bajo el brazo hasta que se la entregó a una cristiana descendiente de la nobleza romana y se desplomó. En ese mismo lugar es donde, por encargo del rey Dagoberto I (que sería el primer monarca enterrado en ese lugar), se levantaría una basílica en su honor, con la que los sucesivos monarcas establecerían un vínculo especial, que dudaría hasta el advenimiento de la Primera República tras la Revolución. Se dice que la idea de crear un gran panteón real en ella fue de Francisco I, quien quiso imitar al que Felipe II estaba levantando en El Escorial.

Aunque en 1793 las sepulturas fueron profanadas (tal y como explica Alexandre Dumas padre en Las tumbas de Saint-Denis (uno de los relatos breves de Los mil y un fantasmas) y enterradas en una fosa común, en 1816 Luis XVIII encargó la reconstrucción de la necrópolis y la devolución de los restos a su lugar de origen.

También en esa fecha fueron trasladados a la necrópolis los restos de Luis XVI y de Maria Antonieta, que desde su ejecución habían permanecido en el cementerio de la Madeleine, donde se depositaron los cuerpos de la mayoría de las personas guillotinadas en la plaza de la Revolución.

Dicen que durante la Revolución únicamente se recrearon en destrozar el contenido de las tumbas no su exterior, de ahí que se salvasen muchas de las esculturas originales gracias a su catalogación como monumentos nacionales por parte de arqueólogos revolucionarios.

Saint-Denis
Cenotafio de Luis XVI y de Maria Antonieta en la Basílica de Saint-Denis

Entre las esculturas –es el conjunto funerario de escultura más importante de toda Francia- destaca especialmente el cenotafio de Luis XVI y Maria Antonieta, así como el curioso mausoleo de Luis XII y Ana de Bretaña, donde ambos monarcas estan representados yacentes y desnudos, así como orando arrodillados y elegantemente vestidos.

Curiosidades relacionadas con los reyes de Francia. Si revisamos la lista de monarcas franceses comprobaremos que la mayoría de ellos han llevado el nombre de Luís (Louis) como homenaje a uno de los primeros reyes francos, Clovis I. La respuesta a la relación que existe en Clovis (deriva de la palabra alemana Hlodowig, compuesta por hlod = iluste y wig = batalla) y Luis es puramente lingüística. En francés antiguo, la letra “v” se escribía “u”, por lo que la palabra empezó a escribirse como “Clouis”, que con el tiempo acabaría perdiendo la “c” y quedando en Louis.

 

Ceremonial de coronación de las reinas de Francia

Y siguiendo con nuestra visita a Saint-Denis, no podemos olvidar hablar del ceremonial de la Corte francesa, ya que la Basílica también fue el lugar en el que fueron coronadas y consagradas las reinas de Francia, privilegio que compartió con la Saint-Chapelle de París.

Respecto al protocolo de la ceremonia, os recomendamos el libro Cérémonial du sacre et du couronnement des rois et reines de France, donde se explica con detalle el desarrollo de la ceremonia que se llevaba a cabo, tanto para los reyes (consagrados en la catedral de Reims), como para los reinas.

Según explica el manual, el ceremonial de coronación de las reinas seguía una liturgia similar al de los reyes, pero guardando algunas diferencias dada su condición de féminas y de consortes.

Saint-Denis
“Coronación de María de Médici en Saint Denis” de Peter Paul Rubens

La ceremonia se iniciaba directamente con el rito de la unción, sin que previamente hubiesen sido investidas con las túnicas sagradas (como mujeres no podían ejercer el sacerdocio, ni función alguna en la iglesia católica). La reina era ungida en la cabeza y en el pecho con aceite sagrado, pero que no procedía de la ámpula sagrada reservada para el monarca.

Respecto a la regalía, recibía un pequeño cetro -que a diferencia del del rey no representaba ningún tipo de autoridad- tras lo que era coronada.

En el acto de la coronación participan solamente los príncipes de sangre y no los pares de Francia, como ocurría en la coronación del rey. La ceremonia finalizaba con una misa Te Deum, donde la reina comulgada bajo las dos especies, tal y como hacían también los monarcas en su coronación.

La Maison d’Éducation de Saint-Denis

Finalizada la visita a la Basílica, y de nuevo en el exterior, no se acaban las curiosidades relacionadas con el protocolo y el ceremonial, ya que a la izquierda de la fachada (desde la posición del observador) veremos un magnífico edificio que pertenece a una emblemática institución francesa.

Saint-Denis
Vista panorámica del conjunto de la Basílica con la Maison d’Éducation de Saint-Denis

Se trata de la Maison d’Éducation de Saint-Denis, una escuela de secundaria que pertenece a la Gran Cancillería de la Legión de Honor francesa, donde las hijas o nietas de los galardonados tienen el privilegio de poder asistir -en régimen de internado- a cursos de formación superior o de comercio internacional. Ocupa los terrenos del antiguo claustro de la antigua abadía y data de 1811.

Tanto el edificio como los enormes jardines que lo rodean son de uso privado –tal y como pudimos comprobar personalmente-, por lo os tendréis que limitar a verlo desde el exterior, o visitar su página web, si queréis tener más información.

Por cierto, como no podía ser menos en una institución de tanto glamur, la etiqueta para las alumnas exige el uso de uniforme, que se caracteriza por ir adornado con una banda, cuyo color cambia de acuerdo al grado que se está cursando.

Para saber más:
Las joyas de la corona de Francia

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