UN YANKI EN LA CORTE REAL SUECA

El próximo día 8 de junio se celebrará en Estocolmo una nueva boda real: la de SAR la princesa Madeleine, princesa de Suecia y Duquesa de Hälsingland y Gästrikland, con el empresario británico-estadounidense Christopher O’Neill. A partir de ese momento, y siguiendo con la tradición de las Casas Reales europeas, el nuevo consorte adquirirá el título de príncipe de Suecia, con tratamiento de Alteza Real, así como los títulos de duque consorte de Hälsingland y de Gästrikland. Pero para ello, y como también exige la tradición, debe dar un paso determinante previo, que no es otro que obtener la nacionalidad sueca.

Christopher O’Neill
Foto oficial del compromiso

Según los medios de comunicación, desde el anuncio oficial del compromiso el pasado 25 de octubre de 2012, Christopher O’Neill había comenzado ya a recibir clases intensivas del idioma sueco, así como formación específica en otras disciplinas directamente relacionadas con el nuevo estatus que deberá asumir a partir del próximo mes de junio.

Además ya ha tomado parte, junto a su prometida, en algunos actos oficiales a los que ha asistido la Familia Real, como las ceremonias de los premios Nobel o el funeral de estado que se le dispensó a la princesa Lilian tras su fallecimiento. El frac (white tie) ha sido uno de los trajes de etiqueta a los que se ha tenido que acostumbrar, y que no es habitual verlo vestir a un estadounidense, más habituados al esmoquin (black tie).

La princesa Madeleine y su prometido en un evento de gala
La princesa Madeleine y su prometido en un evento de gala

Pero tras el último comunicado oficial, parece ser que las especulaciones no habían pasado de ser meras especulaciones. Para el asombro de los medios, el futuro esposo de la princesa Madeleine ha pedido formalmente que no se le conceda el título de príncipe de Suecia, que como hemos dicho le otorgaría el rango de Alteza Real, ni el de duque consorte. Asimismo ha indicado que continuará manteniendo la doble nacionalidad británico-estadounidense, y no adoptará la sueca. El principal motivo alegado para ello es que, tras su matrimonio con la princesa Madeleine, se plantea continuar desarrollando su carrera empresarial.

Varias razones pueden haberle llevado a tomar esa decisión. Por un lado, una de ellas es la prohibición que tienen los miembros de la Familia Real sueca para ocupar cargos de responsabilidad en empresas, lo que le impediría seguir con el proyecto de continuar con su currículum profesional.

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Por otro, su deseo de mantener su actual doble nacionalidad también le comportará drásticas limitaciones, en el caso de que se le concediese cualquier título nobiliario extranjero; y los títulos de la princesa Madeleine lo son.

En el Reino Unido la prohibición para usar títulos nobiliarios extranjeros viene determinada por motivos de lealtad hacia el monarca, mientras que en los EEUU es la tendencia histórica a proteger el sistema republicano frente a posibles injerencias de gobiernos monárquicos extranjeros, y que data de finales de la Guerra de la Independencia y está, incluso, contemplada en una cláusula de su Constitución.

Títulos nobiliarios extranjeros en USA

Es la conocida como Title of Nobility Clause («Cláusula sobre Título de Nobleza») (Artículo I, Sección 9, numeral 8), que no sólo prohíbe la concesión de títulos de nobleza por parte de los Estados Unidos, sino que restringe que los cargos públicos puedan recibir regalos de estados extranjeros sin el consentimiento del Congreso de los Estados Unidos: «No Title of Nobility shall be granted by the United States: And no Person holding any Office of Profit or Trust under them, shall, without the Consent of the Congress, accept of any present, Emolument, Office, or Title, of any kind whatever, from any King, Prince, or foreign State.» (“Los Estados Unidos no concederán ningún título nobiliario: y ninguna persona que ocupe un cargo público, remunerado u honorífico que dependa de los Estados Unidos, aceptará ningún regalo, emolumento, cargo o título, sea de la clase que fuere, de cualquier monarca, príncipe o estado extranjero, sin consentimiento del Congreso”).

Es decir, que no prohíben el mantenimiento o la herencia de títulos reales o nobiliarios extranjeros (que no es el caso), pero sí que establecen la necesaria intervención del Congreso para su aceptación si eres un cargo público o pretendes serlo, cosa que quizá esté en las intenciones de Christ O’Neill. Los Estados Unidos de América libraron una sangrienta Guerra de Independencia para acabar con las leyes y la tradición monarquía, que sus ciudadanos han asumido plenamente.

Títulos nobiliarios extranjeros en UK

Respecto al Reino Unido, la razón histórica básica por la que el soberano puede que no desee autorizar a los súbditos británicos que usen públicamente títulos extranjeros es el argumento de lealtad dividida, expresada por la reina Elizabeth I en 1597, a raíz de la concesión del título de Baron Arundell of Wardour a Thomas Arundell. Asimismo, durante la Primera Guerra Mundial, el aumento general de sentimiento anti-alemán entre los británicos hizo que la propia Familia Real renunciase al uso de sus títulos nobiliarios alemanes y cambiase el nombre de Casa de Saxe-Coburg-Gotha (Sachsen-Coburg und Gotha, en alemán) por el de Casa de Windsor. Esta desafección acabaría afectando a los demás títulos extranjeros.

En 1932, el rey George V consideró que el uso público de títulos nobiliarios extranjeros en el país debía quedar suspendido, revocando las órdenes reales que los habían regulado hasta ese momento, y estableciendo la necesidad de un reconocimiento previo oficial. En definitiva, aunque no existe ningún impedimento para que un ciudadano británico en el Reino Unido use un título extranjero con fines privados, si que lo tiene para hacerlo públicamente si no obtiene previamente un reconocimiento oficial por parte de las autoridades británicas.

Un yanqui en la corte real sueca

Lo que queda claro es que tras la celebración del matrimonio la vida de la pareja seguirá siendo la que acostumbran a llevar las ricas familias americanas, a excepción de las contadas ocasiones en que sea requerida su presencia en actos puntuales de la Familia Real. Lo que no se ha comentado nada respecto es sobre la religión, o la nacionalidad y tratamiento protocolario que recibirán sus posibles futuros descendientes. Será cuestión de seguir atentos a nuevos comunicados.

Pero, a pesar de todo el revuelo, la boda no será menos espectacular, ya que debemos recordar que no deja de ser la boda de la segunda y última hija del rey de Suecia.

De paseo "casual" por NYC
De paseo «casual» por NYC

Según el programa de la boda, publicado en la página web de la Casa Real Sueca, los actos comenzarán el viernes 7 de junio, con una cena privada que ofrecerán los monarcas suecos a sus invitados, en el Grand Hotel de Estocolmo. Al día siguiente, sábado 8 de junio, a las 16:00 comenzará la ceremonia nupcial en la Capilla Real del Palacio Real de Estocolmo. A su finalización se disparará una salva de 21 cañonazos, en intervalos de cinco segundos desde la isla de Skeppsholmen. Los actos finalizarán con una cena en el Palacio de Drottningholm, residencia privada de la familia real, en la que los reyes Carlos Gustavo y Silvia serán nuevamente los anfitriones. ¡Allí nos veremos, aunque sea virtualmente!

Fuente de las imágenes: Internet

Para saber más:
Constitución de los Estados Unidos de América
Títulos nobiliarios en los Estados Unidos de América
Títulos nobiliarios en el Reino Unido

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