CONCEPTOS

Protocolo
Etiqueta en la mesa y buenas maneras

Qué mejor manera para poner la primera piedra de este blog, que empezando por aprender algunos de los conceptos que mencionaremos de manera habitual a partir de ahora.

En primer lugar, vamos a analizar y definir cuál de las diferentes acepciones de la palabra protocolo se adapta más al campo en el cual nos moveremos.

El vocablo procede de la palabra latina protocollum, que a su vez deriva de la griega πρωτόκολλον, que significa protos (primero) y kollom (pegar). En todos los enlaces consultados en internet, lo explican de la misma manera: “Se refiere a la primera hoja pegada con engrudo pues, en su contexto original, protocollum era la primera hoja en la que se marcan unas instrucciones determinadas”, lo que no deja de tener cierta lógica.

Dejando atrás la etimología, nos centraremos en lo que dice el diccionario de la Real Academia Española, que en su versión electrónica nos ofrece cinco acepciones:

  1. Serie ordenada de escrituras matrices y otros documentos que un notario o escribano autoriza y custodia con ciertas formalidades.
  2. Acta o cuaderno de actas relativas a un acuerdo, conferencia o congreso diplomático.
  3. Conjunto de reglas establecidas por norma o por costumbre para ceremonias y actos oficiales o solemnes.
  4. Secuencia detallada de un proceso de actuación científico, técnica, médica, etc.
  5. Conjunto de reglas que se establecen en el proceso de comunicación entre dos sistemas.

De las cinco, la que más se adapta al protocolo del que vamos a tratar en este blog es la número tres: Conjunto de reglas establecidas por norma o por costumbre para ceremonias y actos oficiales o solemnes.

No obstante, para concretar algo más, tenemos que acudir a la definición que acostumbran a incluir en la mayoría de libros especializados en esta manera: “Conjunto de normas o reglas establecidas por ley, decreto, disposiciones o costumbres, así como técnicas específicas, tradicionales y modernas, que son de aplicación para la organización de los actos públicos y privados de carácter formal, ya sean de naturaleza oficial o no oficial, y que se ejecuten con solemnidad o sin ella”.

Una definición que nos va a ser muy útil para entender que, a partir de ahora, vamos a hablar de normas, tradiciones (costumbres asumidas a escala comunitaria), organización, actos públicos, actos privados, naturaleza formal, carácter oficial o no oficial y, especialmente, de solemnidad. Sin olvidar que también trataremos el tema de la innovación y la creatividad, tan de moda hoy en día.

Junto al concepto de protocolo, también es necesario hablar del ceremonial y de la etiqueta, dos términos que siempre he entendido como complementarios.

El ceremonial se refiere al conjunto de formalidades que forman parte del contenido y del desarrollo de los actos. La etiqueta, aunque nos parezca lo mismo, es el conjunto de reglas que se tienen que cumplir durante su desarrollo.

Ceremonial en la toma de posesión del presidente de EEUU. Foto: Europa Press
Ceremonial en la toma de posesión del presidente de EEUU. Foto: Europa Press

Personalmente me gusta definir la etiqueta de una manera más amplia, como “un código que gobierna el comportamiento social de acuerdo a unas normas convencionales establecidas por la propia sociedad, en base a las costumbres de las personas, que al asumirse por la comunidad se han convertido en tradición”. Es decir, en palabras más llanas, “la manera según la cual se espera que nos comportemos en un determinado acto o momento”. A la largo de la historia, la etiqueta se ha ido definiendo como el código deontológico de la propia sociedad.

Ampliando más conceptos, también tenemos que mencionar lo que es la cortesía, entendiendo como tal una manifestación de respeto hacia las otras personas y que, evidentemente, van de la mano de la etiqueta y del ceremonial.

Por último, y para no extenderme más en este primer post, nombrar otras dos palabras que también se nos harán familiares: el tratamiento y la precedencia. El primero, tal y como la misma palabra dice, se refiere a la forma en la que nos dirigimos hacia los demás, de acuerdo a su rango, y la precedencia, por su parte, es el orden o jerarquía que ocupa una persona respecto a otra, en base a la primacía.

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