¿ETIQUETA ESTRICTA O ELIJO LA QUE MÁS ME GUSTA?

La oportunidad o inoportunidad de la ropa que vestimos puede transmitir mensajes erróneos sobre nuestra manera de movernos en el entorno social. En este sentido, quien acude a un evento adecuadamente vestido suele transmitir seguridad y soltura en sí mismo, además de ser capaz de controlar la impresión que quiere transmitir. Ayer en la cuenta de Twitter de ProtocoloEmpresarial se definía, en pocas palabras, cuál es la manera más correcta de vestir: “el uniforme que se utilice deberá estar acorde con la hora, lugar y categoría del acto”.

A raíz de la mezcla de estilos y de etiqueta que hemos podido observar durante la misa solemne de inicio de ministerio del Papa Francisco, es necesario hacer un repaso a la teoría que nos ayude a poner algo de orden entre tanto desorden, y que nos aclare qué opciones tenemos para elegir a la hora de saber cómo ir vestidos a un acto, si no se nos indica la etiqueta exigida o más adecuada.

La etiqueta en los actos del Vaticano

Etiqueta en el vestir
Los príncipes de Orange y los príncipes de Asturias junto a las delegaciones de ambos países
Etiqueta en el vestir
El gran duque de Luxemburgo optó por un traje formal y la gran duquesa usó su “privilege du blanc”
Etiqueta en el vestir
El príncipe de Mónaco vistió chaqué, mientras que el de Liechtenstein vistió traje formal

Según el estricto protocolo vaticano y la solemnidad del evento que se celebró ayer, a lo largo de la historia la etiqueta exigida ha sido el frac para los caballeros y el vestido largo para las damas, que además debían llevar la cabeza cubierta, tal y como podemos ver en la foto adjunta.

No obstante, la necesidad de adaptarse a los tiempos modernos ha hecho que las normas de etiqueta también se actualicen y se vuelvan menos rígidas, aunque manteniéndose dentro de unos ciertos límites, como son los vestidos sin escote, con largo hasta la rodilla y los brazos cubiertos a la altura del codo.

El color negro sigue siendo obligatorio, a excepción de algunos privilegios puntuales. Pero hagamos un rápido repaso a los tipos de etiqueta en el vestir, para pasar a continuación a comentar algunos de los casos que hemos observado, y decidir quiénes han cumplido con el protocolo y quiénes se lo han saltado.

Etiqueta en el vestir

Protocolariamente hablando, existen tres maneras de vestir: formal, semi-formal o de etiqueta. Hablamos de estilo formal cuando los caballeros visten traje de color oscuro, camisa blanca y corbata; y cuando la mujer usa traje de chaqueta o vestido con el largo a la altura de la rodilla. El estilo semi-formal o “casual” es algo más permisivo, pero sin dejar de ser correcto.

La etiqueta, a su vez, contempla tres tipos bien diferenciados, y que es importante conocer para decidir cuál se adapta mejor a cada ocasión, ya que nos podemos enfrentar a una situación poco deseable si nos equivocamos en la elección.

El vestir de etiqueta se suele utilizar en actos sociales muy formales o ceremonias solemnes, aunque la rigidez en el uso se ha ido modificando paralelamente a la evolución de las normas sociales. Lo más habitual es que el tipo de etiqueta requerido se indique expresamente en la tarjeta de la invitación.

El frac y vestido largo

Etiqueta en el vestir
Frac y vestido largo: Gran gala

El frac es la prenda que visten los caballeros como gran gala. Consiste en una chaqueta corta por delante, con una característica cola abierta por detrás y añadidos de seda en la solapa. En protocolo se conoce con los términos anglosajones de “white tie” (corbata blanca) debido al color de la corbata de lazo que se usa.

Se viste por la noche o en actos académicos o diplomáticos muy formales, y según el protocolo más ortodoxo sólo se admite en lugares cerrados, por lo que solemos verlo vestir en cenas de gala de las Casas Reales o en la ceremonia de entrega de los Premios Nobel.

Es la prenda indicada para lucir medallas y condecoraciones, con un límite máximo de tres. Se deben colocar por orden de importancia de derecha a izquierda, en el lado izquierdo de la prenda, y en caso de usar banda y collar, la primera se coloca sobre el chaleco, y la segunda sobre la chaqueta del frac.

La etiqueta femenina de gran gala, que se corresponde con el frac, es el vestido largo o traje de noche. Si se usan condecoraciones se deben colocar en el lado izquierdo por encima del pecho, y las bandas del hombro derecho a la cadera izquierda.

Chaqué y traje chaqueta o vestido clásico

Etiqueta en el vestir
Chaqué y vestido corto: Gala diurna

El chaqué lo visten los caballeros como prenda de gala. Es originario de la corte británica, donde se empezó a vestir para montar a caballo. En la actualidad se ha convertido en la prenda de etiqueta para utilizar de día, hasta la frontera horaria de las 18.00h. La chaqueta, que puede ser negra o gris, se caracteriza por tener la parte delantera más corta y curvada, y termina en un faldón por detrás. El chaqué no admite condecoraciones, salvo pequeñas excepciones.

La etiqueta femenina de gala suele ser el traje chaqueta, el vestido de corte clásico de tejido enriquecido o el vestido cóctel, con un largo hasta la rodilla, y se suelen acompañar con un tocado o una pamela según la tradición de algunos países. En la etiqueta femenina de gala no se contempla ni el uso de pantalón, ni el de falda corta por encima de la rodilla.

Esmoquín o “Ballerina length”

La tercera prenda masculina de etiqueta es el esmoquin, que también se conoce como “black tie” (corbata negra). Es una prenda de gala que solo se utiliza por la noche, por lo que no viene al caso comentarla en este post, y lo haremos más adelante.

Si se opta por vestir uniforme, las ordenanzas castrenses también regulan claramente la indumentaria militar, y si bien es obligatorio en actos de servicio, generalmente está prohibido en algunos actos ajenos a la profesión. El uniforme de gran gala equivale al frac, y el de media gala al esmoquin. No existe el equivalente al chaqué.

Etiqueta en el vestir
Uniforme militar de gran gala con condecoraciones

A vueltas con la etiqueta en el Vaticano

Según se ha comentado las autoridades que asistieron al acto del Vaticano fueron informadas del evento, pero no oficialmente invitadas, por lo que se deduce que no se debe haber marcado la etiqueta estricta en el vestir por escrito; de ello que nos hayamos encontrado imágenes de lo más sorprendente. No obstante, la propia solemnidad del acto (toma de posesión de un jefe de estado y máxima autoridad de la iglesia católica) obligaba a respetar el código de etiqueta de la manera más rígida posible.

Respecto a los caballeros hubo un poco de todo. Los representantes masculinos de la delegación española, fiel a la tradición, vistieron frac de máxima gala y el príncipe de Asturias uniforme militar de gran gala con condecoraciones. El príncipe Guillermo de Orange optó también por el frac, mientras que el soberano de Mónaco vistió chaqué y el príncipe de Liechtenstein y el gran duque de Luxemburgo traje formal, a diferencia de su antecesor que había vestido uniforme de gala en un evento anterior.

Con relación a las damas, aparte de algunos trajes típicos del país que representaban, la mayoría respetó la estricta etiqueta vaticana, vistiendo de color negro y de manera sobria. Dos reinas optaron por usar el “privilege de blanc”, la reina Paola de Bélgica y la gran duquesa Maria Teresa de Luxemburgo, y llamó la atención volver a ver a la princesa Charlene de Mónaco vestida de negro, a pesar de habérsele concedido dicho privilegio en su última visita al Vaticano.

La norma de tener que cubrirse la cabeza no se cumplió de manera tan unánime. En esta ocasión no se vió ninguna mantilla (una prenda permitida a la realeza española), pero sí que se vieron velos y tocados, así como alguna que otra cabeza sin cubrir, fuera de todo protocolo, como la canciller alemana, Angela Merkel, a la que la prensa italiana calificó “una cabeza laicamente descubierta”.

El atuendo de la princesa de Asturias también ha dado que hablar. Esta ha sido la tercera vez que ha acudido oficialmente al Vaticano, y ha optado por un atuendo mucho más austero y cerrado que en las dos ocasiones anteriores. No obstante, el outfit que eligió rozó el “límite” de la permisibilidad en la etiqueta protocolaria.

El largo de la falda fue menor al adecuado, que además empeoró usar unas medias trasparentes que dejaban las rodillas a la vista. El protocolo no es explícito respecto a este complemento, pero se supone que los codos y las rodillas deben quedar tapados. También se ha comentado que tampoco acertó en la elección de los zapatos, ya que optó por unos de tacón de aguja siendo un acto de mañana, y en el que, además, la norma de protocolo exige la máxima discreción posible.

En conclusión, podemos decir que en general se cumplió con lo esperado, aunque cada uno la interpretó a su manera, y que los que nos dedicamos al mundo del protocolo nos podemos dar por satisfechos, ya que de esta manera tenemos materia para poder seguir argumentando nuestras opiniones.

Ahora que ya ha pasado esta ceremonia, nuestro próximo objetivo será la ceremonia de investidura de los próximos reyes de los Países Bajos, que se celebrará en Ámsterdam el próximo día 30 de abril. ¡Allí estaremos para comentarlo!

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