ETIQUETA Y NEGOCIOS EN LA REPÚBLICA DE COREA

La República de Corea del Sur nació oficialmente en 1948, como consecuencia de la división de la península coreana entre el este y el oeste, tras el final de la II Guerra Mundial. Acabada la guerra coreana, que se vivió entre 1950-1953 a consecuencia del enfrentamiento ideológico que provocó la propia división, el país tuvo que reinventarse para poder salir de la desastrosa situación en la que el conflicto armado lo había sumido.

En la actualidad, Corea del Sur es un país altamente desarrollado gracias al rápido crecimiento económico que experimento entre los años 1960 y 1990, transformación que se conoció con el nombre de Hangangui Gijeok (el milagro en el río Han), y que se basó en la exportación y en una fuerza de trabajo altamente cualificada.

Corea del Sur
Panorámicas de Seúl, capital de Corea del Sur. Foto Life, Army Wife Style

Estos últimos días, la península de Corea vuelve a estar en las primeras páginas de los medios de comunicación. Hace unos días por la ceremonia de toma de posesión de la nueva presidenta de Corea del Sur, y esta semana por su inacabable enfrentamiento ideológico y, hasta el momento, de amenazas verbales con su vecina del norte: la República Democrática de Corea.

Pero hoy no vamos a hablar de política y diplomacia, sino de la cultura milenaria de este país, cosa que siempre resulta interesante.

Cultura milenaria

Cuando se llega por primera vez a Corea del Sur, muchos hombres de negocios se sorprenden al ver el aspecto tan occidentalizado de sus habitantes.

Corea del sur
Geommu o danza del sable. Cultura coreana. Foto: Wikipedia Communs

Pero no debemos olvidar que, a pesar de este aspecto externo, son personas con la suficiente fortaleza cultural para haber sabido acercase a las costumbres de occidente sin perder unos valores tradiciones y actitudes ancestrales, que han permanecido firmemente arraigadas en el país.

Los modales y la etiqueta, tanto en los negocios como en la vida cotidiana, reflejan grandes influencias confucionistas, que se intuyen rápidamente en su manera de actuar.

Con las dos manos

No debemos olvidar la importancia de las tarjetas de visita que, de la misma manera que ocurre en Japón, son esenciales para hacer negocios en Corea del Sur, por lo que es muy recomendable llevar tarjetas adicionales.

La tarjeta de visita se considera el pasaporte de la sociedad para la que trabajamos, y es una manera de mostrar nuestro lugar dentro de la jerarquía de la empresa. Un ejemplo práctico (indicado en algunos manuales de etiqueta coreanos) recomienda que si el dueño de una empresa utiliza el título de “director”, en Corea del Sur debe usar el de “presidente de la compañía”, ya que en ese país un director es un simple gestor de nivel medio.

La manera más respetuosa para dar o recibir cualquier cosa en Corea del Sur es con las dos manos. Por lo tanto, también las tarjetas entran dentro de ese protocolo.

No obstante, si optamos por usar una sola mano, se deben entregar o recibir con la mano derecha; pero nunca únicamente con la izquierda.

Como curiosidad, también se puede llegar a ver como acompañan el antebrazo derecho con la palma de la mano izquierda, extendida hacia arriba.

Sinceridad y confianza

Siguiendo en el campo de los negocios, una vez establecido un primer contacto es necesario “nutrir” esa relación, por lo que no está de más visitarles en cada nuevo viaje que se realice al país, así como felicitarles la Navidad mediante el envío de una tarjeta o un pequeño obsequio.

La sinceridad y la confianza es básica para los coreanos, lo que se refleja en la cantidad de tiempo que dedican en conocer a sus socios de negocios y en la construcción de las relaciones. Es necesario demostrarles que nuestro compromiso es a largo plazo, y que no solo estamos ahí para realizar un negocio rápido y lucrativo.

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Mark Zuckerberg y la presidenta Park. Foto: Seoul Space

El confucianismo afirma que se debe respetar a los mayores como una cuestión de etiqueta, por lo que los coreanos también lo demuestran con relación a sus modales en la mesa. Ese respeto y la consideración hacia los demás son algunas de esas tradiciones que se han ido conservando, a pesar del paso del tiempo y de la modernización, de las que ya hemos hablado.

De acuerdo con esta filosofía y aplicándola a la etiqueta en la mesa, el respeto a los mayores se plasma, entre otras cosas, no cogiendo la cuchara o los palillos hasta que la persona de mayor edad haya comenzado a comer. O por el contrario, se debe procurar no seguir comiendo después de que el más anciano haya terminado. También se debe evitar beber mirando hacia el lugar en que estén situados los mayores.

Etiqueta en las mesas coreanas

Como regla universal de buenos modales, comer haciendo ruido en Corea también es considerado de mala educación y, a diferencia de lo que se cree, no se debe sorber ni sopa, ni los fideos, así como tampoco se debe hablar con la boca llena, La conversación, si la hay, debe ser en voz baja y limitarla a los mínimos comentarios.

En el pasado, no estaba permitido hablar durante una comida, pero la etiqueta se ha relajado y se ha vuelto más liberal, por lo que actualmente se considera aceptable hablar y socializar durante un ágape eso si, sin estridencias.

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Servicio de una mesa coreana tradicional. Foto: Koreaboo

También es importante conocer la distribución más habitual de los utensilios en una mesa antes de sentarnos a ella, para actuar de la manera más adecuada posible. El menú típico en una comida coreana está compuesto por platos principales y platos de acompañamiento, entre los que figuran el arroz, la sopa y otros platos de guarnición. Individualmente, y de izquierda a derecha, se disponen el arroz, la sopa, una cuchara y los palillos. El resto de alimentos se colocan en la parte central de la mesa para poder ser compartidos.

De acuerdo con el número de platos (cheop) de guarnición, el menú recibe el nombre de 3-cheop, 5-cheop, 7-cheop, 9-cheop o 12-cheop, siendo este último menú el que se conoce con el nombre de Surasang y que, tradicionalmente, se servía en las mesas de los antiguos monarcas, por lo que se considera el menú más formal y suntuoso de todos.

La cuchara se utiliza para comer el arroz y la sopa, y los palillos para el resto de alimentos. Se debe evitar usar ambos instrumentos al mismo tiempo. Tampoco es correcto sostener los cuencos o los platos mientras se come, y al acabar, la cuchara y los palillos se deben colocar sobre la mesa; nunca sobre la comida. Según las creencias coreanas, compartir la comida de un mismo cuenco hace que la relación sea más estrecha; no obstante, si se tiene algún reparo, se puede pedir un tazón o un plato individual.

El calendario lunar

Es interesante saber que en Corea las grandes festividades del año, todas ellas relacionadas con el calendario lunar, también tienen su comida típica. En Seollal o el Día de Año Nuevo lunar se sirve Tteokguk; en Jeongwol Daeboreum o Primer Día de Luna Llena se sirve Ogokbap y, en Chuseok o Día de Acción de Gracias (alrededor del 15 de agosto) se sirve Songpyeon.

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Chuseok o día de acción de gracias. Foto: Hallyu Chingu

Saludar y dar las gracias son muy importantes para los coreanos, y estas palabras suelen ir acompañadas con una inclinación de la cabeza. Como ocurre en otros países asiáticos, el grado de inclinación suele depender de la diferencia de edad o jerarquía que haya entre los dos interlocutores.

De acuerdo con las costumbres coreanas, se suele sentar, comer y dormir sobre el suelo, por lo que no nos debe sorprender que nos soliciten que nos quitemos los zapatos al entrar en un espacio interior. Enseñar los pies desnudos se considera poco cortés, por lo que es necesario usar medias o calcetines si vamos a visitar a alguien.

Cómo sujetar unos palillos

Para finalizar, os explicamos en tres breves pinceladas la técnica de cómo sujetar unos palillos, tal y como nos lo enseñó un estudiante original de Corea del Sur:

  • Colocar uno de los palillos en la parte interior entre el pulgar y el dedo índice.
  • Colocar el otro palillo entre el índice y el dedo corazón, como si sostuvieras un lápiz.
  • Usar el dedo índice y el dedo corazón para mover la punta del palillo superior. El palillo inferior debe permanecer relativamente quieto.

Todo un reto para triunfar en el intento ¿o no?

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