EL FILIBUSTERISMO TOMA EL SENADO DE ESTADOS UNIDOS

El proceso legislativo en los Estados Unidos de América se lleva a la práctica siguiendo un protocolo que puede iniciar cualquiera de las dos cámaras del Congreso estadounidense, es decir, tanto el Senado como la Cámara de Representantes.

La propuesta de ley, una vez aprobada por mayoría absoluta en la cámara que la ha presentado, pasa a la otra cámara y se somete a votación. Una vez en la segunda cámara, se pueden dar diferentes situaciones. Puede ser aceptada y pasarla a que sea ratificada por el presidente, rechazada y no entrar en efecto, o enmendada. En este último caso, las enmiendas se deberán debatir en una comisión mixta de ambas cámaras, para redactar una nueva propuesta y volver a presentarla nuevamente a votación en el Senado y en la Cámara de Representantes.

Filibusterismo
Edificio del Congreso de los EEUU. Sede del Senado y de la Cámara de Representantes

Pero dentro de ese proceso legislativo, existe una técnica específica (utilizada en el Senado) para evitar que una ley pueda llegar a votarse, y que ha tenido una gran significación histórica en algunos momentos de la vida parlamentaria de ese país. Se trata del filibusterismo parlamentario.

Políticamente hablando, el filibusterismo es una técnica específica de obstruccionismo parlamentario, que consiste en bloquear la aprobación de una ley o un acto legislativo pronunciando un discurso de larga duración, que no deje llegar a la votación de dicha ley. Evidentemente, solo se puede aplicar en aquellos países en los que su sistema parlamentario no establezca un tiempo límite de intervención, como ocurre tanto en el Parlamento español como en los diferentes parlamentos de las Comunidades Autónomas.

Hacía algunos años que este hecho, muy común en la política de los EEUU, no saltaba a los medios de comunicación, pero en las últimas horas hemos tenido un ejemplo que lo ha vuelto a poner de actualidad.

Con la finalidad de impedir la votación que confirmase el nombramiento de John O. Brennan como próximo director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), el senador republicano por Kentucky, Rand Paul, ha permanecido doce horas y 52 minutos impartiendo un discurso de manera continuada, de pie, sin ir al baño, bebiendo agua y comiendo pequeñas menudeces; todo ello con la finalidad de no perder la palabra.

Entre algunos de los asuntos sobre los que ha versado su larga intervención ha figurado la crítica a la Administración estadounidense sobre la falta de explicaciones sobre los bombardeos de los aviones no tripulados, la falta de seguridad que existe en que el país sobre que no pueda ser atacado por un sistema similar, llegando incluso a mencionar diferentes conversaciones del cuento de «Alicia en el país de las Maravillas» y a la actriz estadounidense Jane Fonda. El discurso lo ha empezado así: «Voy a hablar por un tiempo lo suficientemente largo como para llamar la atención sobre algo que encuentro muy inquietante…»

Filibusterismo
Senador Randall Howard «Rand» Paul

Por el momento, aparte de dilatar la aprobación de la ley objeto de votación, el senador ha conseguido batir el último récord de filibusterismo, que databa de 2010, y que lo consiguió un senador independiente de Vermont tras hablar durante ocho horas y 37 minutos a favor de la subida de impuestos. Otro bloqueo mediático fue en el año 1992, cuando un senador republicano de Nueva York habló durante más de 15 horas seguidas para protestar contra un cambio fiscal, que afectaba a una empresa de máquinas de escribir. De hecho el contenido de los discursos es lo menos relevante; lo importante es su duración en el tiempo.

El récord de los récords lo tiene, hasta la fecha de hoy, el senador por Carolina del Sur, Strom Thurmond, que en 1957 habló durante veinticuatro horas y 18 minutos con la finalidad de bloquear una legislación que establecía la igualdad de derechos entre blancos y negros. Dicen que se pasó la mayor parte del tiempo de su intervención leyendo la Declaración de Independencia, así como diferentes discursos de algunos presidentes de los Estados Unidos de América.

Filibusterismo
Senador James Strom Thurmond

La técnica, desde el punto de vista parlamentario, la usó por primera vez en 1853, el congresista demócrata por Mississippi, Albert G. Brown.

Los defensores del filibusterismo como técnica parlamentaria la denominan el Alma del Senado (The soul of the Senate), ya que la única manera de detenerla es aprobar una resolución de clausura, de acuerdo a la norma XXII del Senado, mediante el voto de las tres quintas partes de sus miembros (60 votos). Tras unas elecciones legislativas, cuando uno de los dos partidos gana y supera ese número de senadores, se dice que “se obtiene una mayoría a prueba de filibusterismo”.

En el caso de la Cámara de Representantes no está permitido, ya que la Comisión de Reglas y Procedimientos establece un tiempo límite para el debate de los proyectos de ley. No obstante, el filibusterismo también lo usaron los congresistas hasta 1842.

Para los que no estén acostumbrados a oír el término filibusterismo dentro del campo de la política, lo pueden relacionar instintivamente con el mundo de la piratería, ya que algo tiene que ver. Este término se introdujo, alrededor del silgo XVII, para denominar a un tipo de bandidos que navegaban por el Mar Caribe y, que a diferencia de los bucaneros y los piratas que se dedicaban al asalto de navíos en alta mar, su táctica era el saqueo de las ciudades portuarias. En fin, algo tendrá que ver…

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