LA GALETTE DE ROIS: TRADICIÓN CASERA Y PROTOCOLO OFICIAL

Galette de Rois | Si algo tiene la repostería francesa es su exquisitez, además de ser pionera en la creación de muchas delicias como por ejemplo la Tarta Tatin o los macarons, éstos últimos una de las tendencias más globalizadas.

No obstante, hoy hemos optado por centrarnos en uno de sus postres de temporada. Un postre que no es el más emblemático, pero quizás sí uno de los más singulares dado el carácter protocolario que tiene, y que explicaremos más adelante.

Se trata de la Galette de rois o Tarta de reyes.

Galette des Rois

Un postre «de reyes» típico de un país republicano (Oh! la la), que debido a la influencia francesa también se consume en lugares como el Québec, los cantones de la Suiza francófona, el ducado de Luxemburgo o el reino de los Belgas, así como en el Líbano, país que vivió bajo mandato francés tras la I Guerra Mundial y que, desde 1973, es miembro de la Organisation internationale de la francophonie.

A pesar de que es un dulce que se consume únicamente durante los meses de enero y de febrero, resulta que es el que ocupa la primera posición en ventas de las panaderías-pastelerías francesas.

Origen de la Galette de Rois

Primo hermano del Tortell o Roscón, también la Galette de rois está inspirada en los panes que se preparaban durante las Saturnalias romanas, unas festividades que hemos incorporado en buena parte a nuestra gastronomía en muchos pueblos del Mediterráneo, y que con la cristianización se ligó su consumo a la celebración de la Epifanía.

Galette de rois es el nombre que recibe esta tarta en la parte norte de Francia, mientras que en las regiones del sur del país se le denomina «Parisienne», dado que en esa zona el postre típico de Epifanía es el  “Gâteau de rois”, más parecido a nuestro tortell o roscón. De ahí que se le dé diferente nombre, para poder diferenciarlos.

Siguiendo la tradición, en su interior también lleva una haba seca escondida, emulando la costumbre romana que considerada que esa legumbre era un elemento que atraía la suerte a la persona que la recibía.

Según explica la Wikipedia, en las memorias que Françoise Bertaud, Dame de Motteville (Primera Dama de la Reina de Francia durante la regencia de Ana de Austria) escribió un libro sobre tradiciones e historias de su paso por la Corte, en el que ya se mencionaba a los pasteles tipo Galette de rois que se consumían en Palacio, así como de la existencia de una haba en su interior, que daba el honor a quien la encontrase de convertirse en “reina de Francia por un día”. Una tradición que sobrevivió a la rigurosa etiqueta de la Corte de Luis XIV, y que se llegó a transformar en una especie de juego geopolítco que practicaban los comensales situados en las diferentes mesas que se servían en el comedor de la Corte.

De la Galette de rois a la Galette de l’égalité

La historia de la Galette de rois durante el siglo XVIII fue tan convulsa como la propia historia de Francia.

En la primera década fue la falta de reservas de harina la que influyó en prohibir su fabricación. De hecho, el propio gobierno obligó a que la poca harina que había se destinase exclusivamente a la producción de pan, evitando añadirle productos como huevos o mantequilla. Sofocando, también de esta manera, un enfrentamiento entre pasteleros y panaderos sobre usurpación de funciones, ya que éstos últimos solían preparar pasteles tipo «Galette» como regalo a sus clientes, en detrimento de los que vendían los pasteleros.

A finales del siglo fue la llegada de la Revolución la que supuso un punto de inflexión en Francia, y en la Galette de Rois. De hecho, como es de fácil deducción: ¿cómo se podía seguir usando el adjetivo “de Rois” cuando se había optado por acabar con el monarca en la guillotina?

La Epifanía, evidentemente, dejó de celebrarse y se convirtió en “le Jour des sans-culottes”, que ellos mismos transformarían en “la Fête du bon voisinage”, excusa perfecta para actuar de buenos vecinos compartiendo y promocionando la preparación de productos tales como la “Galette de l’égalité”, en el mismo formato que había tenido el pastel anteriormente, pero ya sin el haba en el interior para distinguirla de las que se habían cocinado en el Antiguo Régimen.

Y llegó el protocolo oficial: la Galette de rois en el Palais de l’Élysée

Quizás la parte más protocolaria de la historia que estamos explicando es la del papel «oficial» que la Galette de rois adquiere cuando se convierte en la protagonista de uno de los eventos del calendario anual de la presidencia francesa, cada mes de enero. Un evento al que asiste el presidente de la República acompañado de la primera dama.

Desde que en 1975, el presidente Valéry Giscard d’Estaing estableció la costumbre de que, con motivo de la Epifanía, un panadero francés confeccionase una Galette de rois para consumir en el Eliseo mediante toda una señora celebración, todos sus sucesores han convertido la costumbre en tradición y el acto ha pasado a llamarse “rituel de la Galette des rois”.

El presidente de Francia y la primera dama presidiendo el evento de presentación de la Galette de Rois. Foto: Public (Pool/ABACA).

A diferencia de las que se suelen consumir en la mayoría de domicilios franceses, la tarta que se prepara para el Eliseo es de un tamaño considerable (40 veces más grande que una «Galette» de tamaño normal), pero con la curiosidad de no que no lleva haba en el interior. Algo que tiene que ver -como ya hemos explicado antes- con la herencia patrimonial de la Revolución, en la que se reemplazó la Epifanía para la Fiesta de los sans-culottes, y la Galette des rois se transformó en la “Galette de l’Egalité”, e hizo que desapareciese el rey tanto del trono, como del pastel..

La tradición en la actualidad

Además de haba, figurita y corona de reyes (elementos que comparte con otros pasteles similares que se consumen durante la misma celebración), una de las particularidades de la Galette de rois es la forma en que se cortan y reparten las porciones del pastel.

La tradición establece que el pastel se tiene que cortar en tantas porciones como comensales haya, y que además han de ser del mismo tamaño. Para asegurar una distribución equitativa se le requiere al comensal más joven que sea quién indique a qué persona se le entrega cada pedazo de pastel. Esta tradición se denomina «tirer les rois».

Aunque en la actualidad no todo el mundo lo lleva a cabo, en época medieval era habitual cortar un pedazo de más. Ese pedazo recibía el nombre de «part du Bon Dieu» o «part de la Vierge», y se reservaba por si había que regalarlo al primer pobre que apareciese por la puerta. Como manda la tradición, todavía hay personas que así lo hacen, aunque no tenemos idea de qué se hace con el pedazo sobrante.

La receta

Y para finalizar aquí os compartimos dos videos divertidos e interesantes sobre cómo se prepara una perfecta Galette de rois casera.

Bon apetit!

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