EL SALUDO MAORI

Los duques de Cambridge ya están en Nueva Zelanda, iniciando de esa manera el primer viaje oficial que realizan juntos a las Antípodas, acompañados de su hijo el príncipe George. Nada más llegar, e independientemente de la expectación creada para ver al pequeño príncipe, uno de los actos más llamativos que la han acompañado ha sido la ceremonia oficial de bienvenida que se les ha dispensado a los recién llegados, de acuerdo al rito maorí, que se llama Powhiri.

Saludo maorí
Rito maorí de bienvenida: Powhiri

Tras escucharse tres veces el sonido producido al soplar una caracola, la ceremonia da comienzo con el baile del desafío, un baile ancestral en el que un guerrero danza frente al visitante, con cara hosca y gestos intimidatorios.

Esta danza de bienvenida, llamada Haka, se baila tanto como signo de hospitalidad, como método de intimidación antes de una lucha. De ahí que el equipo nacional de rugby de Nueva Zelanda la haya hecho famosa alrededor del mundo, escenificándola antes del inicio de cada partido.

 

Tras diferentes movimientos, en símbolo de paz y para conocer las buenas intenciones del recién llegado, el guerrero maorí arroja al suelo un dardo, conocido como Rakau tapu, que lleva escondido en el cinturón y espera a que el invitado lo recoja, mientras continua agitando desafiante su lanza. El visitante, para demostrar que viene en son de paz, debe agacharse y recogerlo. En ese momento el guerrero golpea su pierna en señal de asentimiento y le da la bienvenida.

Saludo maorí
El recién llegado, para demostrar que viene en son de paz, debe agacharse y recoger el Rakau tapu, que el guerrero le ha lanzado durante la danza.

El ritual continúa con el Hongi o saludo maorí, una forma de saludo ancestral en las reuniones tradicionales maoríes o en las ceremonias protocolarias. A pesar de que se ejecuta uniendo la nariz y la frente entre la persona que saluda y la que es saludada, no es un saludo nada trivial, ya que no solo es una manera de transmitir respecto, sino que sirve para intercambiarse el “ha” o aliento vital, creencia que deriva directamente de la mitología maorí.

Con el saludo, las dos personas respiran al unísono e intercambian el aire, que se convierte en un nexo de unión entre ambos. Las dos personas se deben dar la mano derecha, al mismo tiempo que ponen la izquierda en el hombro de la otra persona, inclinan la cabeza, cierran los ojos y apoyan las frentes mutuamente, presionando entre sí dos veces sus narices.

Saludo maorí
La duquesa de Cambridge saludando de manera tradicional a su llegada a Nueva Zelanda

Según la cultura maorí, este tipo de saludo está basado en la leyenda que explica que los dioses moldearon con tierra la figura de una mujer, sobre cuya nariz el dios Tan (encarnación de la masculinidad), echó su aliento y la figura cobró vida, convirtiéndose en Hineahuone (mujer creada de la tierra).

Una vez realizado el hongi, el recién llegado deja de ser considerado un manuhiri (extranjero o visitante), y pasa a convertirse en tangata whenua (alguien de la tierra).

A partir de ese momento, el recién llegado asumen una serie de responsabilidades con el proceder de pueblo maorí, como son la obligación de tomar las armas en su defensa o la de colaborar en las actividades agrícolas para el mantenimiento de la comunidad; cosa que no se espera que los príncipes tengan que hacer.

Debido a la especial relación que mantiene el Reino Unido con Nueva Zelanda, como país miembro de la Commonwealth, es habitual que los miembros de la Casa Real estén habituados a cumplir con este protocolo. Tal y como también hicieron los reyes de España, durante la visita de estado que realizaron a Nueva Zelanda en el verano de 2009.

Saludo maorí
Cumpliendo con el protocolo

Para saber más:
New Zealand Government
Tourism New Zealand
Royal tour 2014: Who’s who in Dukes’ entourage

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