SEÑORES, HA SIDO UN PLACER TOCAR CON USTEDES

A las seis de la tarde del jueves 11 de abril, se oyó en cubierta el sonido de la corneta del Titanic, que indicaba que era hora de que los pasajeros se vistieran para cenar. La primera noche en Cherburgo se había prescindido de la etiqueta, pero en adelante “se impuso la norma de vestir siempre de gala”… Para Gracie, como para el resto de los caballeros que viajaban en primera clase, eso significaba simplemente ponerse una corbata blanca y un frac o esmoquin, prendas que solían llevar siempre en sus equipajes…

La mayoría de las mujeres llevaba, envuelto en papel de seda, un vestido distinto para cada noche, si bien reservaban sus atuendos más espléndidos para los domingos o los lunes… La belleza de las mujeres a bordo “fue objeto de observación y admiración”. Pero ese despliegue de encanto conllevaba un gran esfuerzo, y la hora de vestirse era un momento de gran tensión para las criadas de las damas. Solo la colección de ropa interior asombraría a una mujer de hoy en día, empezando por los corsés que aún llevaban las damas de clase alta en su mayoría… En 1912, el elegante crujido de la ropa interior era parte del encanto de una dama bien vestida, y ese sonido se oía todas las noches en la gran escalinata del Titanic durante la procesión que se encaminaba al comedor.

Titanic
Imagen de la película “Titanic” de James Cameron

Estos son algunos párrafos extraídos del libro “Titanic: El final de unas vidas doradas” de Hugh Brewster, donde se deja constancia de la importancia que tuvo la etiqueta, las formas y el saber estar durante la travesía del RSM Titanic que acabó de la manera tan trágica, un 15 de abril de 1912.

De todos es conocida la historia de este barco, por lo que no vamos a pararnos a relatarla, pero nos ha parecido interesante recoger algunas curiosidades relacionadas con el mismo, con la finalidad de rememorar la efeméride.

La era Titanic

(Titanic fashion, 1912) Dentro de la historia de la moda, los años anteriores y posteriores al hundimiento del barco se conocen como la Titanic era, una etapa de transición entre la era victoriana y los felices años veinte, donde continuó prevaleciendo el uso de enormes faldas y grandes sombreros. Una forma de vestir donde la riqueza de clase se demostraba en el tamaño de los trajes, en el uso de tejidos recargados y en la riqueza de las joyas, tal y como reflejaban perfectamente los atuendos de los pasajeros de primera clase. Un estilo que cambiaría con la irrupción de Coco Chanel, que promovió la practicidad, que “menos fuese más” y que convirtió la sutileza en elegancia.

En el número 20 de la calle Banys Nous de Barcelona (en pleno Barrio Gótico) hay una tienda de ropa vintage (L’Arca) que en 1996, a través de una intermediaria americana, vendió un importe surtido de vestidos y accesorios de época, sin que se le diese a conocer quién era el comprador. Un tiempo más tarde recibieron una sorprendente llamada en la que se les comunicaba, por si era de su interés, que todos los artículos que habían vendido formaban parte del vestuario de la película Titanic que se acababa de estrenar. Una anécdota que desde entonces le ha dado el sobrenombre de la “tienda del Titanic”.

Hundimiento del Titanic
Ejemplo de la moda en el año 1912

El hundimiento del Titanic

Catorce años antes del hundimiento, el escritor americano Morgan Robertson publicó una novela que llevaba por título Futility. El argumento giraba en torno a la historia del SS Titan, un gran barco de pasajeros que, en el mes de abril, durante un viaje que realizaba por el Atlántico Norte chocó contra un iceberg y se hundió, falleciendo la mayoría del pasaje, a pesar de que había sido considerado como insumergible. Dado que el libro es de 1898, siempre se ha planteado la incógnita de saber si fue pura coincidencia o fue el libro de un visionario.

Respecto a las dimensiones y a las características del barco, no cabe duda de que el Titanic fue el más grande y el más lujoso de su época, a pesar de que hoy en día ha sido superado por los megaships de las flotas actuales. No obstante, en un momento de la historia en que los barcos eran considerados un mero medio de transporte, en lugar de un espacio vacacional y de ocio, disponer de piscina, baños turncos, gimnasio, cafés y restaurantes de diferentes tipos, salones de lectura e, incluso, luz eléctrica y calefacción en todas las habitaciones lo convirtió en un must para la aristocracia y las clases altas de principios del siglo XX.

Hundimiento del Titanic
An ad that ran in the Pioneer Press adveritising the the Titanic Olympic. For Molly Guthrey story
Hundimiento del Titanic
Menú del día 14 de abril de 1912, servido en Primera Clase

La orquesta del Titanic

Una de las historias más míticas alrededor del naufragio es la que gira en torno al papel que desempeñaron los miembros de la orquesta, que se dice que tocaron hasta desaparecer bajo el mar y que ninguno de ellos sobrevivió.

El cuerpo de Wallace Hartley, director del grupo de ocho músicos, fue el único que se pudo recuperar y, según se explica, cuando lo encontraron llevaba un violín atado al pecho, cosa que se cree le pudo ayudar a mantenerse a flote durante algún tiempo.

Dicho violín, que fue retornado a la prometida del difunto y que, según parece, pasó por diferentes manos hasta el año 2006, fue redescubierto y sometido a diferentes pruebas para certificar su autenticidad. Uno de los elementos que ayudó a ello fue la placa de plata que llevaba en el interior donde se podía leer “Para Wallace de Maria por nuestro compromiso”, y se vendió en una subasta por un valor de 1.253.714 euros.

Hundimiento del Titanic
El violín del Titanic

El Titanic en el cine

Pensar en el Titanic nos trae inevitablemente a la mente la película de James Cameron. No obstante, han sido muchas las versiones que se han hecho de la película, aunque entre todas dos destacan especialmente por su curiosidad.

La primera se estrenó solo 29 días después de la tragedia, y se trata de un cortometraje mudo cuyo guión escribió una actriz estadounidense y superviviente del naufragio, Dorothy Gibson, basándose en su propia historia. A pesar de su éxito, no se libró de las críticas debido a la explotación comercial de la tragedia que suponía.

 

La segunda es de 1943 y forma parte de la campaña propagandística nazi de Joseph Goebbels. Fue la primera ocasión en que se entremezclaron los acontecimientos reales con la ficción, y mientras que el guión desacreditaba a Estados Unidos e Inglaterra, ensalza el coraje de los pasajeros alemanes. La proyección, evidentemente, se realizó en los países europeos ocupados por Alemania.

“A las 2:20 de la madrugada del día 15 de abril, la barandilla de popa del Titanic desaparece bajo las aguas, dejando como estela un enorme remolino… El millonario Benjamín Guggenheim y su sirviente Victor Giglio regresan a sus camarotes y visten sus trajes de etiqueta para, según dicen, morir como caballeros. Y mientras, la orquesta situada sobre cubierta en medio de aquella confusión no deja de tocar”.

La leyenda

No fue hasta 1985, a los 73 años de su hundimiento, que un equipo dirigido por el oceanógrafo Robert Ballard tomó la primera fotografía del RMS Titanic en el fondo del mar. Fue la primera de muchas expediciones anteriores que consiguió encontrar los restos del barco, lo que hizo que su leyenda todavía fuese más grande.

Hundimiento del Titanic
Portada del New York Herald con la noticia del hundimiento

El centenario del hundimiento del Titanic

En 2012, con motivo de la conmemoración del centenario del hundimiento, se sucedieron las exposiciones, los documentales y las cenas conmemorativas, pero el evento más significativo fue volver a realizar la travesía prevista para 1912, con salida en Southampton y llegada al puerto de Nueva York, pero esta vez en el transatlántico Balmoral. Entre los elementos recreados exclusivamente para la ocasión estuvo un cuvée especial, en edición limitada de 4000 botellas, del champagne Henri Abelé, el que se sirvió en la última cena a bordo, la noche del 14 de abril de 1912.

Hundimiento del Titanic
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Para saber más:
Reseña de Titanic. El final de unas vidas doradas, de Hugh Brewster
Titanic de Micheluzzi
Aquella fastuosa última cena
Encyclopedia Titanica
Titanic Universe
Fundacion Titanic

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