UN MATRIMONIO MORGANÁTICO MUY MEDIÁTICO

Si buscamos en la edición de La Vanguardia del 17 de noviembre de 1899, podremos leer el siguiente artículo:

“No puede decirse que la ciudad entera esté pendiente de los casamientos que se van a celebrar dentro de poco; pero si que toda la alta sociedad los comenta y son para ella objeto de constante preocupación e interminables comentarios.

El casamiento anunciado que tiene más importancia es el del archiduque Francisco Fernando, presunto heredero de la corona imperial, sobrino del Emperador, con la condesa Chotek, dama de tan escasa fortuna como espléndida belleza, que hasta hace poco tiempo estuvo como aya de los hijos del archiduque Federico, tío del actual novio. Parece que este amor ha sido lo que los franceses llaman el coup de foudre. En cuanto al príncipe vio a la condesa, enamorándose de ella tan perdidamente que no paró, hasta hacer aceptar a la bella institutriz recursos pecuniarios que le permitieran salir de la situación subalterna que había ocupado hasta ahora. Y fue tanta la adoración que concibió el príncipe por la linda condesa que se asegura que, sin darse a razones, sin escuchar los consejos que le han dado los que esperaban de su inteligencia y energía largos días de prosperidad para la monarquía autrohúngara, está decidido a casarse, aun cuando haya que renunciar a una de las coronas más brillantes del mundo, a regir un imperio que es de los más fuertes y antiguos que existen en el viejo continente.

Desde que trascendió la noticia a los periódicos se han suscitado numerosas polémicas para saber si ese matrimonio morganático obliga al príncipe a renunciar a sus derechos sobre la corona imperial y real. Después de bien debatido el asunto, resulta que esa renuncia no es necesaria en Austria. En esta parte del Imperio puede reinar un príncipe que tenga esposa morganática; lo que hay, es que los hijos que nacen de esa unión no pueden ceñir la corona. En Hungría, ni esa limitación existe. Los hijos del archiduque Francisco Fernando y de la condesa Chotek podrían reinar sin ningún inconveniente y ceñir la corona de San Esteban…» (Leer el artículo completo).

Matrimonio morganático
Lápida en el panteón real de Viena en donde se indica el lugar en que están enterrados los archiduques

El magnicidio de Sarajevo

Mucho se está hablando estos días sobre el matrimonio formado por el archiduque Francisco Fernando de Austria-Este y la condesa Sofia Chotek. Y no es para menos, ya que su asesinato el 28 de junio de 1914 (ahora hace 100 años), durante una visita oficial a la ciudad de Sarajevo, fue una causa directa del inicio de la Primera Guerra Mundial. Pero como nuestro objetivo no es hacer de historiadores, sino el de analizar y comentar temas relacionados con el protocolo y las tradiciones, para el presente post nos vamos a centrar en un tema, también relacionado con esta pareja, y que causó una gran polémica en los círculos aristocráticos de finales del siglo XIX: El apasionado romance que vivieron, y que acabó transformándose en un matrimonio morganático.

¿Qué es un matrimonio morganático?

Pero ¿qué es un matrimonio morganático? Pues es un tipo de matrimonio cuyo ejemplo podríamos buscar actualmente en todas las cortes europeas, pero que la adaptación de las viejas costumbres a los nuevos tiempos ha hecho que entrase, ya hace tiempo, en proceso de extinción.

Para entender el significado de un matrimonio morganático tenemos que viajar en el tiempo y centrarnos en el contexto de la realeza. Una vez ahí, comprenderemos que el término se engloba entre las convenciones sociales y culturales propias del Antiguo Régimen, cuyo objetivo era mantener la equivalencia del estatus social entre los miembros pertenecientes a las diferentes dinastías reales europeas. De ahí que muchos matrimonios fuesen concertados por motivos dinásticos o políticos.

Era una unión matrimonial entre dos personas de rango social desigual que, tras su celebración, impedía que los títulos, privilegios y propiedades del contrayente de mayor rango pasasen al contrayente de menor rango, así como a los descendientes que pudiesen nacer de esa unión, que no por ello dejaban de ser considerados hijos legítimos de ambos cónyuges.

Este tipo de matrimonio podía darse entre un miembro de la realeza y uno de la aristocracia, o entre un noble y un plebeyo, y tenía sus raíces en el derecho germánico, desde el que pasó al resto de países. Dentro de la iglesia católica, la celebración del matrimonio se llevaba a cabo de manera totalmente normal; solo un detalle del ceremonial lo hacía diferente de los demás: Durante la celebración, el novio debía coger la mano derecha de la novia con su mano izquierda, en lugar de con la derecha. De ahí que en alemán se conociese como “ehe zur linken hand”, algo así como “matrimonio zurdo”.

El Almanaque de Gotha

Un elemento fundamental para determinar si un matrimonio debía tener o no carácter morganático era el Almanaque de Gotha (Gothaische Hofkalender o Almanach de Gotha), un conjunto de libros que recogían datos relacionados con las casas reales, la alta nobleza -se excluía a la pequeña nobleza-, la aristocracia y la diplomacia europea, que a lo largo de casi dos siglos llegó a convertirse en el directorio que permitía conocer de manera más fiable, identidades y parentescos, y que aparecer en él era visto como un reconocimiento explícito del carácter nobiliario de una familia. El nombre de Gotha se debía a la ciudad alemana en donde se publicaba.

Aunque actualmente, como hemos comentado, ya ha desaparecido la costumbre de celebrar matrimonios morganáticos, a lo largo de la historia han habido algunos muy conocidos, como los de Luis XIV con Madame de Maintenon, el de Napoleón I con Josefina de Beauharnais, así como el de Eduardo VIII del Reino Unido con Wallis Simpson. Pero, quizás el más famoso ejemplo de la época moderna fue el que se celebró en 1900 entre el heredero al trono de Austria-Hungría, el archiduque Francisco Fernando con la condesa Sofia, que además de convertirse en todo un asunto de estado, fue visto como un verdadero cuento de hadas, tal y como se desprende de la prensa de la época.

El archiduque Francisco Fernando y Sofia Chotek

La futura duquesa, nacida Žofie Marie Josefína Albína hraběnka Chotková z Chotkova a Vojnína (nombre original en checo), a pesar de que provenía de una prominente familia de la aristocracia bohemia, no guardaba ningún parentesco con la Casa de los Habsburgo, ni con otra dinastía reinante en Europa, lo que motivó la oposición del emperador austriaco al matrimonio. Finalmente, ante la intercesión de destacadas figuras como el emperador Guillermo II de Alemania y el zar Nicolás II de Rusia, así como el propio Papa León XIII, que veían la unión como una solución para estabilizar la monarquía, Francisco José I cedió, pero estableciendo que la condesa no podría compartir ni el rango de su esposo, ni la precedencia, ni el título, y no estaría autorizada a acompañarle en el carruaje real, ni a ocupar el asiento de su lado en el palco real.

Matimonio morganático
Fotografía de familia el día del matrimonio del archiduque y la condesa

Ver: La Vanguardia, edición lunes, 2 de julio de 1900.

Sofía nunca podría llegar a ser emperatriz, y sus hijos, que quedaban excluidos de la línea de sucesión al trono, llevarían su apellido y se les otorgaría el mismo rango que a ella. Del matrimonio nacieron tres hijos: Sophie (1901), Maximilian (1902),y Ernst (1904).

Matrimonio morganático
El matrimonio con sus tres hijos

No obstante, la novía, que inicialmente recibió el título de Princesa y tratamiento de Alteza Serenísima, acabó convirtiéndose en la I Duquesa de Hohenberg, con tratamiento de Alteza, un título que pasaría a sus descendientes, y que daría origen a la Casa de Hohenberg, que hoy en día todavía sigue en vigor. Siguiendo las normas establecidas, el actual titular de esa casa ducal lleva el título de Duque de Hohenberg, con tratamiento de Alteza, y el resto de sus miembros el de Príncipes de Hohenberg, con tratamiento de Alteza Serenísima.

El final de la pareja es de sobras conocido, y estos días los medios van llenos. Tras su asesinato en Sarajevo, los cuerpos del archiduque y de la duquesa fueron trasladados a Viena donde se celebraron los funerales (La Vanguardia edición del martes, 30 de junio de 1914), y están enterrados en el castillo de Artstetten, antiguo lugar de vacaciones estivales de los miembros de la Casa Imperial de los Habsburgo, y que es propiedad de los descendientes del matrimonio asesinado. En el castillo, además del mausoleo, hay un museo dedicado a su memoria.

Otros lugares donde se pueden encontrar recuerdos de la historia de este matrimomio son: El Heeresgeschichtliches Museum, museo de historia militar de Viena, donde se exhibe el uniforme que vestía el archiduque en el momento de su asesinato y el coche descapotable en el que viajaba la pareja por la ciudad bosnia, y El Franz Ferdinand Boutique Hostel, hotel situado en la propia ciudad de Sarajevo, y que es el único establecimiento hotelero del mundo dedicado a un magnicidio.

Matrimonio morganático
Última fotografía tomada a la pareja en Sarajevo antes del asesinato
Matrimonio morganático
Esquela de la condesa

Descendientes de matrimonios morganáticos

Volviendo al tema de los matrimonios morganáticos que ha centrado el post, aunque su principal finalidad era mantener alejada a la pequeña aristocracia de las líneas de sucesión a los tronos europeos, también podemos encontrar algunos ejemplos de descendientes que llegaron a reinar por derecho propio, como el príncipe Alejandro I de Bulgaria, o a reinas o príncipes consortes, como la reina Victoria Eugenia de España, la reina Luisa de Suecia o el actual duque de Edimburgo, todos ellos descendientes del matrimonio morganático entre el Príncipe Alejandro de Hesse Darmstadt y la condesa germano-polaca Julia von Hauke, que fue nombrada Princesa de Battenberg, título y apellido que pasó a sus descendientes.

Matrimonio morganático
De izquierda a derecha: Alejandro I de Bulgaria, Ena de Battenberg y Luisa de Suecia

También está el caso de la reina Maria de Teck, consorte del rey George V del Reino Unido, y descendiente del matrimonio morganático entre el duque Alexander de Württemberg y la condesa húngara Claudine Rhédey de Kis-Rhéde, que tras su matrimonio recibió el título de Condesa de Hohenstein, y a cuyos descendientes se les otorgaron los títulos de duques y princesas de Teck.

Matrimonio morganático
Jorge V y Maria de Teck

Pero todo eso ya es parte de la historia, y en la actualidad si hacemos un rápido repaso por todas las cortes europeas, todos los matrimonios reales se han llevado a cabo siguiendo las costumbres del siglo XXI, y periodistas, economistas, abogadas, y hasta profesores de gimnasio, han entrado a formar parte de las casas reales con plenos derechos, tanto respecto a los títulos y tratamientos de sus consortes, como respecto a las precedencias protocolarias.

Para saber más:
Almanach de Saxe Gotha
La casa ducal de Hohenberg
El magnicidio de Sarajevo
El auto maldito: dos guerras mundiales en cuatro ruedas

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