NOS TOCA HABLAR DE LA ORDEN DEL TOISÓN DE ORO

Suponemos que no os vamos a descubrir nada nuevo, pero como el pasado día 30 de noviembre se celebró el día de San Andrés, no podemos dejar pasar la oportunidad de escribir sobre la Insigne Orden del Toisón de Oro en nuestro blog.

Según cuenta la tradición, el 30 de noviembre del año 95 dC, y en la ciudad griega de Patras, el apóstol Andrés murió martirizado en una cruz en forma de aspa, símbolo que ha quedado ligado a su imagen. Una vez santificado, entre otros patronajes, tuvo el del Ducado de Borgoña, de ahí que la cruz del santo se usase en los estandartes y uniformes de la guardia personal del Dux, y que el aspa se conociese como cruz de Borgoña.

Toison de Oro
Cruz de Borgoña inspirada en la Cruz de San Andrés. Foto: Wikipedia

Cuando el duque Felipe, el Bueno fundó la Insigne Orden del Toisón de Oro en 1429 eligió a San Andrés apóstol como su patrón, hizo constar en los estatutos fundacionales que se creaba para “la gloria y alabanza de Dios Omnipotente, nuestro Creador y Salvador, en honor de su Gloriosa Madre, la Virgen María y de nuestro Señor, San Andrés, apóstol y mártir» y estableció que el día del santo sería la festividad en la que la Orden debería celebrar sus solemnidades. En consecuencia, el 30 de noviembre de 1431 se llevó a cabo la primera reunión capitular, celebrando una misa y una procesión en honor a su patrón.

El Toisón de Oro como parte de la simbología

Pero, ¿a qué se debe que se adoptase un Toisón de Oro como parte de su simbología? La respuesta la tenemos en la llegada del Renacimiento a la Europa del siglo XV, y la recuperación de diferentes elementos relacionados con los clásicos como referentes culturales. Por eso, mitos como Jasón y sus viajes en búsqueda del vellocino de oro volvieron a ponerse de actualidad, y la figura de esos héroes paganos sirvió de inspiración a los caballeros. Esto explica una de las dos versiones que existen sobre la adopción del Toisón como símbolo de la Orden. La otra viene dada por la propia necesidad de buscar una razón religiosa, que toma como base el relato bíblico de Gedeón y el cordero que ofreció a Dios como sacrificio.

Toisón de Oro
Collar histórico de la Orden del Toisón de Oro

La Insigne Orden del Toisón de Oro

La Insigne Orden del Toisón de Oro se creó en la ciudad de Brujas, el día 10 de enero de 1430, con motivo de los esponsales de Felipe III, el Bueno, duque de Borgoña, con Isabel de Portugal. Tiempo atrás, su abuelo ya había proyectado crear una orden de caballería de gran prestigio con el objetivo de recuperar Jerusalén para la cristiandad, pero no fue hasta ese momento cuando el duque decidió llevar a cabo el proyecto.

Encuadrada entre las órdenes de collar y de fe, además de seguir ideales caballerescos y cristianos, incluyó intereses de carácter político, económico y cultural. Sus miembros tenían sangre real o pertenecían a la alta nobleza y, en el caso de formar parte del clero, solo podían ser miembros los que había alcanzado como mínimo la categoría de obispo.

Tal y como imperaba en la corte flamenco-borgoñona, el ceremonial y la etiqueta palatina habían alcanzado una perfección tan insuperable que también envolvieron el entorno de la nueva orden y, en poco tiempo, se dotó de tal prestigio y fama, que se convirtió en la más ilustre de las órdenes de caballería de occidente.

Toisón de Oro
Felipe III, el Bueno, duque de Borgoña (izquierda) y el Archiduque Felipe, el Hermoso (derecha)

En los estatutos se definieron tres motivos que podían provocar la expulsión de uno de los miembros: la herejía, la cobardía o la traición. Evidentemente, dado el honor que representaba formar parte de ella, la expulsión se consideraba toda una vergüenza, tanto para el miembro que era expulsado como para la propia Orden, que había aceptado a alguien que había demostrado no tener la suficiente categoría personal y moral.

Orden de carácter dinástico

A lo largo de su historia, nunca ha tenido arraigo territorial, ya que siempre ha sido una orden dinástica, vinculada a los sucesores de su fundador.

Cuando la mayor parte el Ducado de Borgoña se incorporó a la corona francesa en 1477, los Países Bajos se mantuvieron independientes y conservaron en su poder todas las distinciones y honores del Ducado.

A través del matrimonio de Maria de Borgoña con el emperador Maximiliano I pasó a la corona de los Habsburgo, y el emperador se convirtió en el jefe supremo. Tras pasar a su hijo, el archiduque Felipe I, el Hermoso, que se había vinculado a la corona castellano-aragonesa por su matrimonio con la infanta Juana I de Castilla, finalmente la heredó su nieto, el futuro emperador Carlos V, quien le tendría un afecto especial, ya que la Orden era originaría de Flandes, el mismo lugar en donde había nacido y pasado sus primeros años. En la ciudad belga de Malinas, sobre la puerta de la entrada del palacio de Margarita de Austria, hay un escudo en piedra con el collar del Toisón de Oro.

Durante el reinado de Felipe II, el Canciller, el Grefier y el Rey de Armas trasladaron su sede oficial a la corte de castellana y Flandes quedó en un segundo lugar, así como los caballeros flamencos, que habían constituído el núcleo principal de sus miembros hasta ese momento. Estos tres cargos, junto con el del Tesorero, eran los que formaban la estructura directiva de la Orden, cuya organización inicial guardaba bastante paralelismo con las estructuras gremiales de época medieval.

Las dos ramas de la Orden

Tras la muerte del último representante de la Casa de Austria en la corona española, la Guerra de Sucesión que se desató también afectó a la Orden del Toisón de Oro. Aunque en principio pasó a la Casa de Borbón, cuando en 1700 Felipe V fue proclamado rey de España, el archiduque Carlos de Austria también reclamó el maestrazgo, y tras ser proclamado emperador del Sacro Imperio Romano Germánico empezó a otorgar sus propias distinciones, dando lugar a la división de la Orden en dos ramas.

Tras la desaparición del Imperio Austrohúngaro, y ante la más que previsible extinción de la rama austriaca, el rey Alberto I de Bélgica reclamó para sí la dignidad de Gran Maestre y el tesoro de la Orden, alegando que era soberano de las tierras que habían pertenecido a Borgoña, cosa que no se le concedió. En 1957, el gobierno de la República de Austria reconoció formalmente la personalidad jurídica de la Orden en Austria, y le asignó la dignidad de Soberano Gran Maestre al archiduque Otón de Habsburgo-Lorena, heredero del trono austríaco, cargo que actualmente ocupa el archiduque Carlos de Habsburgo-Lorena.

En la rama española, los sucesivos titulares de esta corona han ostentado el cargo de jefes y soberanos cancilleres de la Orden hasta la actualidad.

La rama austriaca se mantiene mucho más apegada a sus orígenes y a la tradición fundacional, y la dignidad se sigue concediendo solo a personas nobles de cuna. Los nombramientos se siguen haciendo bajo los mismos ritos medievales y no se les da publicidad; incluso se ha conservado el acto en el que se nombra a los nuevos caballeros tocándoles con una espada.

La rama española, está mucho más modernizada y ha abandonado la estricta ligazón con la religión católica, lo que ha permitido que se pueda nombrar caballero a personas de otras confesiones, a plebeyos merecedores del reconocimiento, y a mujeres, como es el caso de la princesa Beatriz de los Países Bajos, la reina Margarita de Dinamarca o la reina Elizabeth II de la Gran Bretaña. Entre los miembros de la Orden hay caballeros que forman parte de las dos ramas, como el gran duque Enrique de Luxemburgo y su padre, el anterior gran duque Juan, o el ex rey Alberto II de Bélgica.

La mayor parte del tesoro de la Orden quedó en manos de la rama austriaca, ya que al finalizar la Guerra de Sucesión, Brujas fue uno de los territorios asignados a los Habsburgo. Una de la piezas más importantes de la colección es el Potence, el collar que históricamente usaba el Rey de Armas, y que mandó fabricar Carlos V en el siglo XVI, utilizando oro macizo. Está compuesto por cincuenta y una placas, cada una de ellas con el escudo de armas de cada caballero de la Orden, entre los que está el del propio emperador en el centro.

Toisón de Oro
Collar del rey de armas de la Orden del Toisón de Oro de los tiempos de Carlos V

Los privilegios que históricamente disfrutaron sus miembros, tanto políticos (libre acceso a los consejos del rey) y fiscales (exención de impuestos), actualmente han desaparecido, aunque todavía conservan el tratamiento de Excelencia.

Las insignias y vestiduras

La principal insignia es el collar, que está formado por una cadena de eslabones entrelazados en forma de B, que encuadran pedernales que desprenden llamaradas, de la que cuelga el vellocino. Además del collar, también existe la venera con el Toisón, que se puede usar con una cinta de seda roja a modo de corbata, y una versión en miniatura que se coloca junto al ojal del traje o del chaqué. Los collares, que están numerados, son propiedad de la Orden y tienen que devolverse tras el fallecimiento del miembro que lo posee.

Toisón de Oro
El rey Juan Carlos I luciendo el collar de la Orden
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El príncipe de Asturias luciendo la venera de la Orden

Otro elemento característico son los tres mantos capitulares de ceremonia que, aunque están descritos en los estatutos, ya no se visten. Existe un manto rojo para los capítulos, uno blanco para la función de la Santísima Virgen, y uno negro para las honras fúnebres. Los capítulos de la Orden son las reuniones oficiales de sus miembros.

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Figuras luciendo los mantos capitulares

El capítulo de Barcelona

A principios del siglo XVI, más concretamente el 5 de marzo de 1519, y por expreso deseo del emperador Carlos V, se escogió la catedral de Barcelona para celebrar el XIX Capítulo de la Orden, y de esa manera presentarla oficialmente a los nuevos vasallos castellano-aragoneses. De acuerdo con el estricto ceremonial que establecía que los escudos nobiliarios de los participantes en un Capítulo tenían que decorar los respaldos de la sillería, se mandaron pintar los sesenta y cuatro escudos heráldicos de los miembros, pinturas que todavía hoy se conservan en el Coro de la catedral.

Toisón de Oro
Sillones con los escudos de los caballeros de la Orden en el coro de la Catedral de Barcelona

Por orden del Consejo de Ciento, las calles se limpiaron y se engalanaron para recibir a los ilustres invitados. Entró en la ciudad por la Cruz Cubierta, y accedió al interior de la zona amurallada por la Portaferrisa.

Fue recibido por los representantes de los tres estamentos que formaban la Generalitat de Cataluña, por miembros del Consejo de Ciento y, a su llegada a la Seu, por las autoridades eclesiásticas.

Carlos V, como Soberano Canciller de la Orden, ocupó la parte central del Coro, teniendo a su izquierda el escudo de armas del emperador Maximiliano I. La ubicación del resto de participantes se llevó a cabo de acuerdo a un estricto protocolo, siguiendo el criterio del orden de ingreso en la Orden, motivo por el que los representantes de la nobleza castellano-aragonesa ocuparon los últimos lugares, ya que su incorporación coincidió con la llegada a Castilla de Felipe, el Hermoso, muchos años después de la creación de la Orden.

Entre los nobles que participaron en la reunión estuvieron diferentes representantes de la Grandeza de España, como el duque de Alba de la Casa de Toledo, el duque de Escalona de la Casa de Acuña, el duque del Infantado de la Casa de Mendoza, el duque de Frías de la Casa de Velasco, el duque de Béjar de la Casa de Zúñiga, el duque de Nájera de la Casa de Manrique, el conde Melgar de la Casa de Enriquez y el marqués de Astorga de la Casa de Osorio.

Concesión

La Orden siempre ha tenido únicamente la categoría de Caballero y, en el caso de la rama española, se concede por la prestación de relevantes servicios a la corona de España y al Estado, por decisión personal del Rey, y para premiar la excelencia y el mérito de la persona. Existe una excepción en la que la distinción la otorgaron las Cortes a petición de la Regencia del Reino. Fue en el verano de 1812, y el galardonado fue el Duque de Wellington, el primer miembro no católico que ingresó, y con la que se le quiso reconocer su colaboración en la lucha contra la invasión napoleónica. Tras su fallecimiento, y en contra de la tradición, se permitió que la familia conservase el collar que se le había entregado.

Toisón de Oro
Retrato del Duque de Wellington, pintado por Francisco de Goya

Ceremonia de imposición

En 2011 se le concedió al ex presidente francés, Nicolás Sarkozy, a quien se le entregó el mismo collar que en 1926 otorgó el rey Alfonso XIII al ex presidente francés Pierre-Paul-Henri-Gaston Doumergue, y que tras su fallecimiento devolvieron sus herederos, tal y como está estipulado.

La ceremonia se celebró con todos los honores en el Palacio Real de Madrid, con motivo de la visita de Estado que hizo el presidente de la República Francesa a España.

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Momento de la imposición en el Palacio Real de Madrid
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El presidente luciendo el collar durante la cena de gala

Para saber más:
Carlos V y el Toisón de Oro

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