¿POR QUÉ SE BAUTIZAN LOS BARCOS?

Una de las ceremonias más tradicionales y protocolarias relacionadas con el mundo del mar es la del bautizo y botadura de un nuevo barco. Es habitual que a este tipo de actos asistan damas de la realeza o de la alta sociedad, con la finalidad de asumir el rol de madrinas. En los últimos meses han aparecido en los medios de comunicación diferentes noticias relacionadas con estas ceremonias, que las han puesto de actualidad.

Bautizo de barcos
Momento en el que se bautiza un barco oficialmente, golpeando una botella en el casco

El pasado 25 de septiembre, la princesa Mary de Dinamarca actuó de madrina en una ceremonia, que se celebró en el puerto de Copenhague, para bautizar el carguero Majestic Maersk, así como ya hace unos meses hizo la princesa Catherine del Reino Unido con el buque Royal Princess, siguiendo una larga tradición establecida entre las damas de la monarquía británica, desde que a mediados del siglo XIX, la princesa Alexandra de Gales, esposa de Eduardo VII, bautizó el acorazado Alexandra de la Royal Navy.

 

A lo largo de su reinado, la reina Elizabeth II ha bautizado diferentes barcos de la compañía Cunard, incluyendo uno con su nombre, el Queen Elizabeth en 2010 y el Queen Mary II en 2004, pronunciando las siguientes palabras: “Bautizo este barco como el Queen Mary II. ¡Qué Dios le bendiga, así como a todos los que naveguen en él!”, para proceder a continuación a cumplir con la tradición de estrellar una botella de champán contra el casco del buque.

Bautizo de barcos
Anuncio oficial de la Cunard sobre el nombre del Queen Elizabeth
Bautizo de barcos
Catherine duques de Cambridge en el bautizo del Royal Princess.

Aparte de en las monarquías escandinavas y en la monarquía británica, también entre las damas de la Casa Real de los Países Bajos existe la tradición de participar en ceremonias de botadura de algún barco, tal y como lo han hecho, tanto la ex reina Beatriz, como la actual reina Máxima.

Bautizo de barcos
La reina Beatrix de los Países Bajos en el bautizo del Polaris

Entre los marinos, la ceremonia de bautizo de un navio es de obligado cumplimiento para evitar que el mar se pueda cobrar algún tributo, entendiendo como tal que el barco se vaya a pique, con el consiguiente riesgo de pérdida de vidas humanas. También se dice que es una manera “elegante y ceremoniosa de comprobar la resistencia del casco del buque”.

Pero, ¿alguna vez os habéis preguntado desde cuándo se celebra el bautizo de los barcos golpeando una botella contra su casco? La verdad es que para encontrar una respuesta tenemos que retroceder en la línea del tiempo, hasta las épocas clásicas.

Como ocurre con tantas otras tradiciones, ésta también se originó a partir de una costumbre pagana que, debidamente modificada y cristianizada, acabó adoptándose en la sociedad moderna.

El mar siempre había sido un lugar de grandes incógnitas y secretos para la humanidad, en el que se creía que habitaban diferentes dioses a los que se debía honrar cada vez que un barco surcaba sus aguas. Además, la imprevisibilidad del mar y la naturaleza caprichosa del viento hicieron que se incrementase ese significado espiritual, cuando los primeros navegantes se empezaron a aventurar lejos de la costa. Por lo que se siguió buscando la protección divina de los dioses del mar a través del culto. ¿Y qué mejor manera que hacerlo que dedicándoles un acto de sacrificio?

Se exigía el sacrificio de algo valioso en el momento de la botadura para proteger al navío en sus futuras singladuras. Se cree que los primeros sacrificios fueron humanos, que posteriormente pasarían a ser de animales y, ya en la época clásica, se sustituyeron por ofrendas de alimentos, agua y vino, celebrándose una especie de ceremonia auspiciadora.

Se cree que fueron los griegos los primeros que comenzaron a estrellar ánforas de vino contra los cascos, a la vez que se le daba nombre a la nueva embarcación. Todo ello en honor de Poseidón. Una costumbre que adoptarían los romanos y que dedicarían a su dios Neptuno.

Bautizo de barcos
Vino, champán o vino de Jerez, la cuestión es rememorar el contenido de las antiguas ánforas romanas que se usaron en este tipo de ceremonias

El cambio del vino por el champán es una costumbre relativamente nueva, que se produjo en el momento en que esa segunda bebida pasó a ser mucho más cara y exclusiva, y se quiso incrementar el valor del objeto sacrificado. No obstante, durante el siglo XX, en diferentes lugares del planeta se volvió a tener que prescindir del champán, como por ejemplo durante la etapa de la Ley Seca en Estados Unidos, en que se utilizó sidra, o en España, que durante el franquismo se optó por «promocionar» el vino de Jerez. Se dice que el famoso acorazado California, de la marina estadounidense, recibió ese nombre por el origen del vino que se utilizó en su botadura en 1919.

Existen diferentes supersticiones relacionadas con esta ceremonia. Una es que el nombre con el que se bautiza a una nave no se le puede volver a cambiar. Y la otra, que si la botella no se rompe al golpear contra el barco es un mal presagio, además de que el barco será considerado como «no bautizado». La verdad es que no hemos tenido noticias de si ocurrió algo parecido en la botadura del Titanic, pero lo que si que es cierto es que la botella con la que se bautizó el crucero Costa Concordia no llegó a romperse y el barco, lamentablemente, se hundió trágicamente a principios de 2012, frente a la costa italiana. Parece ser que la superstición también afectó al Queen Victoria, en el que algunos de sus pasajeros enfermaron, después que la botella que lanzó la Duquesa de Cornwall durante su bautizo no se rompiese en el primer intento.

Respecto a otras tradiciones más populares, también en el ámbito marítimo, se dice que cuando se bautiza una nave particular se le debe dar el nombre de la prometida, la esposa o la amante, ya que de esa manera se fortalece la verdadera unión, de hecho y de derecho -en caso de propiedad-, que existe entre el barco y su propietario.

Al igual que los bautizos son actos de fe y tienen su correspondiente litúrgica, la ceremonia de botadura de una nave también tiene la suya.

Además de todo el protocolo habitual que se suele seguir en el programa de un acto en el que participan autoridades, como es la recepción, las líneas de saludo, los discursos y la despedida, en el caso de estas ceremonias hay que preparar el escenario y los procedimientos mecánicos y manuales para llevar a cabo el bautizo y la botadura.

Bautizo de barcos
Linea de saludo a la llegada de la madrina
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Her Royal Highness Princess Máxima of the Netherlands, the ship’s Godmother visits withe Captain Edward van Zaane on the bridge of ms Nieuw Amsterdam after the dedication ceremony that took place in Venice, Italy on July 4, 2010.

Una manera habitual de llevarlo a cabo es de la siguiente manera:

El barco lleva pendientes de su proa dos largas cintas de seda, una de las cuales simula que lo sostiene en el muelle o en el astillero, y de la otra cuelga una botella de champán. Tras los discursos, la madrina procede al bautizo, seguido de la botadura.

Tras pronunciar las palabras tradicionales, y utilizando unas tijeras, una azuela o un martillo (que generalmente son de metal plateado), procede a cortar la cinta que aparenta sujetar la nave y la que sujeta la botella.

Automáticamente, tras estrellar la botella contra el casco de la embarcación, el barco empieza a moverse hacia el agua. En los casos en que la nave ya ha salido previamente del astillero, únicamente se escenifica el bautizo con la botella de champán.

El acto suele acabar con una visita al interior de la nave, por parte de la madrina y otras autoridades, acompañados de los miembros de la tripulación.

Evidentemente, aunque la tecnología actual ha hecho que se mecanice totalmente
el proceso, en algunas ocasiones todavía se mantiene la costumbre de estrellar la botella manualmente. Y en las naves pequeñas se suele proceder al bautizo derramando el líquido por la cubierta, directamente desde la botella.

Antiguamente los bautizos de las naves incluían un acto de bendición, en el que solía participar una autoridad eclesiástica. Pero tras la Reforma se suprimió y se transformaron en ceremonias totalmente seculares, en la mayoría de los países protestantes.

En España, fiel a la tradición religiosa, se continuaron celebrando ceremonias de bendición, en la que el representante de la iglesia católica rociaba con agua bendita los costados del buque tras decir una oración, previamente al inicio de la botadura. La llegada del siglo XX hizo que la ceremonia religiosa fuese derivando en una más secular, que finalmente se acabó imponiendo durante la II República, ya que en virtud del artículo 32º de la Constitución de 1931 el Estado español dejó de tener religión oficial.

También en España, y dentro del protocolo militar en la Armada, una de las ceremonias más emblemáticas es la de entrega de barcos o de banderas de combate, pero eso lo dejamos para hablar de ellas en una próxima ocasión.

Algunas de las fuentes consultadas (en inglés):
Ships, Champagne and Superstition
The christening of the container ship
How to break a bottle on a ship 

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