RELACIONES INTERNACIONALES, DIPLOMACIA Y PROTOCOLO

Si te mueves dentro del mundo del protocolo y la organización de eventos, una de las experiencias más enriquecedoras que puedes vivir es tener la oportunidad de visitar lugares donde, vulgarmente hablando, se cocinan los temas relacionados con los protocolos más tradicionales e históricos que existen. Eso es lo que ocurre cuando te invitan a viajar a Roma, y visitar la Secretaría de Estado del Vaticano y la Embajada de España ante la Santa Sede.

Dentro de los diferentes ámbitos en los que se aplica el protocolo, el eclesiástico y el diplomático son los que más años de historia llevan aplicándolo, y son un modelo en el que se ha basado el diseño de muchas normas alrededor de las cuales se han gestado otros tipos de protocolo, como el social o el universitario.

Protocolo vaticano
Visión panorámica de la Basílica de San Pedro del Vaticano

Visita a la Secretaría de Estado del Vaticano

La biblioteca de la Secretaría de Estado del Vaticano está situada en la tercera logia de los edificios vaticanos, y, a pesar de encontrarse relativamente próxima a la Plaza de San Pedro, el ambiente que la envuelve es todo silencio y tranquilidad.

Nos reciben los responsables y algunos miembros de los tres departamentos en que se divide el departamento de protocolo del Vaticano: la Casa Pontificia, la Secretaria de Estado y de las Ceremonias Litúrgicas. La reunión se desarrolla de manera plácida y serena, lo que nos da una muestra de la exquisitez y la organización de todas sus actividades.

De la conversación se desprende que cualquier acto protocolario que se lleve a cabo en el Vaticano ha sido previamente diseñado, organizado y supervisado de manera pormenorizada, y de acuerdo a unas normas muy estudiadas y muy a su propia manera de hacer. No obstante, reconocen que siempre trabajan en colaboración con los diferentes jefes de protocolo de los otros países, cuando se trata de organizar audiencias o actos en los que participan jefes de Estado o embajadores, o con los responsables de protocolo de las instituciones religiosas si, además, deben asistir a alguna ceremonia litúrgica.

Protocolo vaticano
Palacio Apostólico. Residencia privada de Su Santidad en el Vaticano

En la segunda logia de los edificios vaticanos están las salas donde se celebran las audiencias privadas de Su Santidad. El lugar más emblemático y solemne es la Sala Clementina, con una capacidad para hasta cuatrocientas personas.

Las audiencias públicas se celebran, los miércoles, en la misma Plaza de San Pedro, y se pueden llegar a congregar hasta 50.000 personas. Para poder acceder al recinto reservado, en el centro de la plaza, se necesita disponer de la correspondiente entrada, que se obtiene bajo petición.

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Audiencia pública de los miércoles
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Billete de acceso a una audiencia pública en la plaza de San Pedro

Visita al Palazzo di Spagna

Y tras la inolvidable audiencia con los responsables del protocolo vaticano, nos vamos hacia el Palazzo di Spagna o Palazzo Monaldeschi, sede de la Embajada de España ante la Santa Sede que, tal y como nos explicará el embajador, es la misión diplomática permanente más antigua del mundo, ya que la creó el rey Fernando el Católico en 1480.

El palacio alberga la sede de la embajada desde 1647, y está repleto de historia y de importantes obras de arte, tal y como podemos comprobar en el recorrido que nos invitan a realizar.

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Palazzo di Spagna. Sede de la Embajada española ante la Santa Sede. Roma. Foto: Wikipedia Commons

Nos explican que entre los huéspedes más famosos que ha tenido -y parece ser que todavía tiene-, está el fantasma de un fraile, que se le apareció a la mismísima primera dama estadounidense Jacqueline Kennedy estando invitada a la embajada, y que siempre se recuerda entre las anécdotas a explicar.

En la Embajada, el protocolo diplomático convive en constante sintonia con el protocolo eclesiástico. Muestra de ello son los dos grandes candelabros que franquean la puerta de acceso a las dependencias del primer piso: el protocolo establece la obligación de encenderlos cuando un cardenal visita la Embajada.

Es evidente que, aparte de las funciones políticas y diplomáticas que tiene que llevar a cabo el embajador ante la Santa Sede en el desempeño de su cargo, sus creencias religiosas son un detalle importe a tener en cuenta para asumir la titularidad de esta Embajada.

La asistencia y participación a ceremonias litúrgicas del Vaticano es muy habitual, invitación que reciben a través del servicio de protocolo de la Secretaria de Estado. Entre los actos más representativos destacan las eucaristías del día de Año Nuevo y del Jueves Santo, en las que Su Santidad les da la comunión personalmente.

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Escalera noble de acceso a la planta principal de la Embajada
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“Candelabros de honor” franqueando la entrada principal a la planta noble
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Recibimiento a Juan XXIII a su llegada a la embajada. Fotografía expuesta en el Palazzo di Spagna

¿Qué representa la diplomacia en las relaciones internacionales?

En base a esta experiencia que hemos relatado, podemos reflexionar sobre qué es y qué representa la Diplomacia dentro de las relaciones internacionales.

Se puede afirmar con rotundidad que, desde el comienzo de la historia, el hecho diplomático ha existido como tal. La necesidad de entendimiento y de buenas relaciones entre los individuos lo encontramos en cualquiera de las primeras civilizaciones: asiria, persa, egipcia… Inicialmente, a través de emisarios puntuales para la solución de determinados conflictos y, posteriormente, mediante el establecimiento de misiones diplomáticas permanentes que representaban en el país en el que se habían acreditado, primero a un monarca y después a un estado.

Si consultamos el diccionario, la Diplomacia la definen como “la ciencia y el arte del conocimiento y el manejo de las relaciones internacionales entre estados soberanos, cuyo objetivo es la búsqueda de la solución pacífica de los conflictos mediante el diálogo que conduce a la negociación”. Y esto ¿qué quiere decir? Sencillamente, ¡qué sin ella estaríamos perdidos! Si la tendencia natural del ser humano al enfrentamiento no se mitigase a través los cauces diplomáticos, el mundo sería mucho más complejo de lo que ya es de por si.

Y en todo este entramado, ¿dónde colocamos al protocolo? Pues sencillamente como la herramienta invisible que se utiliza para canalizar y ordenar la comunicación entre los estados, dentro del ámbito de los contactos que genera la diplomacia, en las relaciones internacionales.

Tal y como he dicho, el protocolo es invisible, y sólo sale a la luz cuando algo no ha funcionado como tendría que haberlo hecho, actuando de “chivo expiatorio” de los errores cuando se afirma que “todo se ha debido a un fallo de protocolo”. Sirva esto para corroborar que cada vez es más necesaria su profesionalización, apostando por la formación y la preparación necesaria para conocer todos sus entresijos y reglas, y saber cómo aplicarlos adecuadamente.

Para concluir, tanto las relaciones internacionales como la diplomacia, y por supuesto el protocolo, son conceptos que se superponen y se intercalan entre sí, con la finalidad de conseguir la máxima eficacia, eficiencia y efectividad en los contactos entre sujetos de Derecho Internacional… Sirva de ejemplo, todo lo que vimos y aprendimos durante nuestra visita a Roma.

[Este artículo es una revisión y actualización del publicado en el blog con fecha 13/2/2013.]

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