UN «WHATSAAP» DE LA ÉPOCA VICTORIANA: EL LENGUAJE DEL ABANICO

Estos días de intenso calor, todos agradecemos poder refugiarnos en estancias donde el rey es el aire acondicionado. Intentamos mantener las casas cerradas durante las horas de máxima insolación y abrir, de par en par, cuando se esconde el astro rey y llegan las horas nocturnas. Pero no siempre eso es posible, por lo que llega el momento de acordarnos de un viejo aliado, con el que siempre hemos convivido, pero del que solo nos acordamos cuando aprieta el calor.

Por si alguien todavía no lo ha adivinado os estamos hablando del siempre útil abanico. Sin pilas, sin batería. Es aquel viejo trasto del que solo nos acordamos cuando aprieta el calor. Envidia de foráneos, que te observan embelesados cuando te ven abanicarte con energía, y corren a comprarse uno en el primer mantero que encuentran por la calle.

Lenguaje del abanico
Muchacha en el baile. Berthe Morisot, 1875

Un elemento de comunicación social

Pero ese humilde artilugio, fue todo un elemento de comunicación social hace un par de siglos atrás, además de complemento imprescindible de los vestidos de gala. Dicen que «Si una imagen vale más que mil palabras, entonces los abanicos valen, por lo menos, quinientas».

Durante el siglo XIX, y especialmente en la época victoriana, las jóvenes casaderas tenían prohibido hablar en privado con los caballeros que acudían a su domicilio, o con los que se cruzaban en bailes y fiestas. Con la finalidad de acabar con el control al que se veían sometidas por sus inseparables acompañantes (léase madres, tías, hermanas mayores o amas), desarrollaron un lenguaje basado en el uso de los abanicos como medio de comunicación. Un lenguaje que utilizaban para enviar mensajes secretos (de carácter romántico) a los jóvenes por los que se interesaban, o para expresar su desinterés ante posibles pretendientes.

Pinceladas de su historia

Si miramos hacia atrás, se tiene constancia de la existencia del abanico ya entre las civilizaciones egipcia, babilónica, persa, griega y romana, pero parece ser que el verdadero origen del abanico está en China, donde la tradición remonta su aparición al año 2697 aC.

Lenguaje del abanico
Según la leyenda, el abanico tiene un origen imperial

Existe una bonita leyenda que explica que la bella hija de un poderoso mandarín asistía a la gran fiesta de las linternas y, debido al insoportable calor, tuvo que quitarse el antifaz que le cubría el rosto (según la etiqueta de la época, las mujeres tenían prohibido exponer sus rostros en público), con la finalidad de poder agitarlo frente al rostro y darse aire. Esta manera de “romper el protocolo”, fue lo que dio pie a que empezaran a imitarla, y que la costumbre se extendiese hacia La India y Persia, y de ahí hacia el norte de África y Europa.

Aunque en occidente se introdujo como un artilugio para usar durante la liturgia cristiana, y de esa manera proteger a la Eucaristia de insectos, posteriormente pasó a ser utilizado por las clases altas, convirtiéndose en un complemento imprescindible en la etiqueta de gala de la alta sociedad del siglo XIX. Como curiosidad, la Casa Real de Tailandia tiene un abanico entre los elementos que forman parte de la regalia que representa la autoridad regia del monarca.

Lenguaje del abanico
Un complemento imprescindible entre las mujeres elegantes de la época

Actualmente es habitual ver como siguen utilizándolo miembros de la nobleza y de algunas casas reales tanto cuando visten de gala, como cuando lo hacen de calle.

El lenguaje del abanico

Pero regresando atrás en la historia y volviendo al tema que nos ocupa, la llegada de etapas en las que el puritanismo y el conservadurismo social se convirtieron en ley, a los abanicos se les dio un uso totalmente distinto para el que habían sido concebidos en principio. Esta nueva función sería la comunicación social.

Como ya hemos comentado, nació el conocido como lenguaje del abanico, que se convertiría en una manera que permitiría comunicarse públicamente pero sin tener que usar las palabras, y de la forma más discreta posible. En otras palabras, se inventó el código Morse secreto de la Alta Sociedad.

Lenguaje del abanico

Lenguaje del abanico

Evidentemente, hoy en día en que los sms y los whatsapp son las estrellas en la comunicación social, pensar en ello nos puede parecer una cursilería pasada de moda, pero hay que reconocer su efectividad en ese momento de la historia.

Algunos ejemplos de los diferentes gestos y su significados los hemos recogido a continuación:

  • Llevarlo cerrado y colgado de la mano derecha significaba que se buscaba prometido.
  • Llevarlo cerrado y colgado de la mano izquierda significaba que se estaba comprometida.
  • Apoyar los labios en el extremo del abanico significaba que dudabas de él.
  • Usarlo para apartarse el cabello de la frente significaba que te acordabas de él.
  • Abanicarse muy deprisa significaba que le amabas con intensidad.
  • Abanicarse muy despacio significaba que te era indiferente.
  • Cerrarlo apresuradamente significaba que estabas celosa.
  • Dejarlo caer significaba que le pertenecías.
  • Llevarlo junto al corazón significaba que estabas sufriendo por amor.
  • Cubrirse parte del rostro avisaba de que los padres estaban observando.
  • Contar las varillas significaba que deseabas hablar con él.
  • Mirar con frecuencia los dibujos del abanico significaba que te gustaba mucho.
  • Dar un golpe con el abanico en la palma de la mano significaba que valorabas si te convenía.
  • Pasar el abanico de una mano a otra significaba que habías observado que miraba a otra.
  • Salir al balcón abanicándose significaba que ibas a salir de casa.
  • Salir al balcón sin abanicarse significaba que no ibas a ir a pasear.
  • Dar golpes con el abanico significaba impaciencia.
  • Cubrirte para protegerte del sol expresaba que no te gustaba.
  • No llevarlo visible y mantenerlo guardado en el bolsillo significaba que no querías amores.

Y las sombrillas también

Otro complemento del vestir que también hizo sus funciones en el campo de la comunicación social fue la sombrilla, elemento imprescindible en los paseos por el exterior durante el siglo XIX. Al igual que ocurría con el abanico, los mensajes se transmitan mediante movimientos o diferentes posiciones de la sombrilla.

Lenguaje del abanico
Mujeres con sombrilla. Cecilio Pla y Gallardo

Como no podía ser de otro modo, la sombrilla también nació en China, alrededor de 4000 años atrás. Se extendió por Persia, Egipto y Grecia, y a partir del siglo IX se convirtió en un artilugio de uso exclusivo para las clases nobles.

De las diferentes posiciones, gestos y colocación se podían realizar las siguientes interpretaciones:

  • Coger la sombrilla con la mano derecha significaba que le querías mucho y esperabas que se pusiera en contacto con tu familia.
  • Coger la sombrilla con la mano izquierda significaba que le detestabas y no querías que te volviera a mirar a la cara.
  • Dejarla caer al suelo significaba que te lo pensarías.
  • Abrirla súbitamente significaba que tuviera esperanzas.
  • Cerrarla súbitamente significaba que no esperase nada de ti, que todo había concluido.
  • Echársela sobre el hombro derecho significaba que sabías que te amaba y esperabas que se declarase.
  • Coger la sombrilla por ambos extremos, y con los brazos caídos por delante, significaba que estabas impaciente por su llegada.
  • Cogerla por ambos extremos, y con los brazos caídos por detrás, significaba que estabas cansada y aburrida.
  • Mantener la sombrilla plegada y sostenerla en el brazo derecho significaba indiferencia.

Solo hemos recogido algunos de los diferentes gestos y significados, pero seguro que hay muchos más, e incluso algunos pueden llegar a tener una doble interpretación. Si conoces algunos más, no dudes en comentárnoslos, para poder ampliar el listado.

Ahora que ya sabemos algo más de esa etiqueta, y dado el calor que hace, podríamos tomarla como un juego y practicarla durante estas próximas vacaciones.

Fuente de las imágenes: Internet

Para saber más:
Protocolo sobre los abanicos en la Corte
Todo abanicos. Lenguaje de los abanicos
Abanicos

Warning: A non-numeric value encountered in /customers/3/6/4/gabinetedeprotocolo.com/httpd.www/wp-content/themes/Newspaper/includes/wp_booster/td_block.php on line 326